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Columnistas

El seguro para directores que no lo va a salvar

ALFREDO ENRIONE DIRECTOR CENTRO DE GOBIERNO CORPORATIVO Y SOCIEDAD ESE ESCUELA DE NEGOCIOS, U. ANDES

Por: Alfredo Enrione

Publicado: Martes 6 de octubre de 2026 a las 04:00 hrs.

Hace poco escuché a un grupo de directores conversar sobre lo mucho que ha subido el riesgo personal. Uno les recordó que la empresa tenía un seguro para directores, todos asintieron con alivio y cambiaron de tema.

Ninguno había leído la póliza. Nadie sabía qué cubría. A ninguno le preguntaron qué riesgos quería cubrir, nadie vio alternativas y ni participó en la cotización. Las coberturas, el monto asegurado y la compañía se definieron fuera de la sala.

Piénselo un segundo. El seguro que protege a los directores de las consecuencias de supervisar mal a la gerencia lo diseñó, lo cotizó y lo contrató la propia gerencia supervisada. Finanzas buscó una prima razonable y la fiscalía revisó que el contrato estuviera en orden. Cada uno cumplió con su rol. Ninguno tenía por qué preguntarse qué pasa el día en que demandan al directorio (los directores sí, pero no estaban).

“Casi todas las pólizas de directores y ejecutivos (D&O, en la jerga) excluyen la conducta dolosa. Los expertos ya lo advertían en 2023: el dolo será decisivo tanto para configurar el delito como para saber si el seguro responde”.

Ese día aparece la letra chica. Casi todas las pólizas de directores y ejecutivos (D&O, en la jerga) excluyen la conducta dolosa. Los expertos ya lo advertían en 2023, a propósito de la Ley de Delitos Económicos: el dolo será decisivo tanto para configurar el delito como para saber si el seguro responde. Traducido al castellano, el fiscal tendrá incentivos para imputar dolo y la aseguradora tendrá incentivos para creerle.

Hay más. Las sanciones penales, en general, no son asegurables. Los daños a personas y a bienes suelen quedar fuera del D&O, porque se supone que los cubre otra póliza. Y el límite casi siempre es uno solo, compartido. Si la póliza protege a la empresa, a diez directores y a una docena de gerentes, todos comen del mismo plato, y los honorarios de los abogados se van descontando mientras avanza el juicio.

Tampoco conviene olvidar la exclusión de “asegurado contra asegurado”. En América Latina los controladores cambian, y el nuevo dueño a veces decide demandar al directorio anterior en nombre de la propia sociedad. Muchas pólizas no responden en ese escenario. Y como la cobertura opera sobre reclamos presentados durante la vigencia, el director que renunció hace dos años puede descubrir que su protección salió con él por la misma puerta.

Para ser justos, el seguro funciona cuando está bien hecho. En 2021 las aseguradoras de Boeing pagaron los US$ 237,5 millones del acuerdo con los accionistas que acusaban al directorio de ignorar la seguridad del 737 MAX. Ese directorio tenía detrás a los mejores corredores y abogados de EEUU, y una póliza del tamaño del problema. ¿Cuántos directorios de la región pueden decir lo mismo? ¿Cuántos saben siquiera cuál es su límite? Apuesto que pocos. Lo que propongo es simple. Pida la póliza. Léala con un abogado que no dependa de la gerencia. Pregunte si cubre la defensa penal desde la formalización o solo después de la sentencia. Pregunte si existe una cobertura exclusiva para personas naturales, que no se agota cuando la empresa consume el límite (el llamado lado A). Pregunte qué pasa si la empresa quiebra, si cambia el controlador o si usted renuncia. Y exija que la próxima renovación pase por el directorio antes de firmarse.

Un seguro que nadie leyó protege solo al que lo vendió.

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