La caída de la producción minera en agosto, que anotó su menor nivel en 30 años y lastró la economía en su conjunto, tiene su epicentro en Antofagasta, cuyo PIB en el segundo trimestre bajó 6,3%.
Pero la menor actividad no fue exclusiva de la Perla del Norte, sino que general en todas las zonas con sector extractivo: mientras que Arica y Parinacota registró una caída de 4,9%, en Tarapacá disminuyó 4,5% en el trimestre. Con una notable excepción: en Atacama la economía creció 8,3% entre abril y junio y subió en 9,6% si se considera todo el primer semestre de 2026.
La experta en minería y políticas pública, Daniela Desormeaux, acota que estas realidades totalmente opuestas se explican tanto por la estructura productiva de estas geografías como por la propia actividad minera de Atacama.
Y es que si bien la Tercera Región es también una zona minera -según la experta esta actividad aporta entre 35% a 40% del PIB regional- a diferencia de Antofagasta, Tarapacá e incluso Valparaíso, su producción no está totalmente centrada en el cobre, sino en otros metales, particularmente oro y plata.
En minería aurífera, en Atacama se desarrolló el único proyecto greenfield -desde cero- en más de una década. Se trata de Salares Norte, de la sudafricana Gold Fields, con el cual la región pasó a representar el 17% de la producción de oro del país en 2023 a extraer el 48% del dorado metal en 2025.
"A diferencia de Antofagasta (donde predominan faenas maduras de gran escala sustentadas principalmente en expansiones brownfield), en Atacama la llegada de un proyecto greenfield desarrollado desde cero (como Salares Norte, el primero en más de 10 años) tiene la capacidad de cambiar el ciclo económico completo de la región", destaca la economista. Y añade: "En regiones con matrices mineras de mediana escala, la entrada de un proyecto desde cero puede acelerar el PIB regional y amortiguar fases de desaceleración nacional".
Según Desormeaux, en 2025, esta faena aportó 3 puntos de los 15,3 puntos de crecimiento del PIB regional de ese año, es decir, más de un 20%.
La economista, que hizo un estudio sobre el impacto de Salares Norte, resume que también efectos microeconómicos como los mayores contratos, compras y salarios pagados; la demanda generada en la cadena de suministros y efectos inducidos, como por ejemplo, el gasto que hacen los trabajadores de la faena en el comercio, la alimentación, los servicios o la vivienda, ya sea en arriendos o compras de éstas.
Así, por cada US$ 100 millones gastados o invertidos en la región, se generan hasta US$ 140 millones de actividad económica total.
Pero también impacta en el empleo. Daniela Desormeaux detalla que Salares Norte mantiene una dotación total de 2.500 personas lo que representa aproximadamente el 8% de todo el empleo minero de la Región de Atacama y cerca del 1,5% de la fuerza laboral regional.
Cabe señalar que entre 2025 y 2026, la minería en Atacama sumó 2.600 empleos adicionales, mientras que el empleo total regional solo aumentó en en 1.800 trabajos, "lo que significa que la minería absorbió las pérdidas de puestos de trabajo de otros sectores y evitó una mayor alza del desempleo".
El country manager de Gold Fields, Cristián Álvarez, considera que "desarrollar minería no es solo operar y producir" sino que trabajar y "comprender que nuestra actividad genera una contribución de largo plazo y que impacta la calidad de vida de las personas".