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Columnistas

Fin de las agencias independientes: lecciones para Chile

SANTIAGO MONTT Socio de Montt Aguilar. Profesor asistente U. de chile

Por: SANTIAGO MONTT

Publicado: Viernes 7 de agosto de 2026 a las 04:04 hrs.

Las agencias administrativas independientes acaban de ser sepultadas en Estados Unidos, el país que las inventó y desde donde se esparcieron por el mundo.

En Trump v. Slaughter -una decisión “remodela” el gobierno federal-, la Corte Suprema estadounidense declaró inconstitucional la sección de la Ley de la Federal Trade Commission, de 1914, que impedía al Presidente remover a sus comisionados sin causa. Al hacerlo, revocó el precedente de 1935 que había avalado constitucionalmente el modelo, poniendo fin a un siglo y medio de práctica legislativa e impactando múltiples agencias independientes.

Recordemos los orígenes. El optimismo científico de fines del siglo XIX llevó a pensar que la administración del Estado debía entregarse a cuerpos de técnicos aislados de toda influencia política. A los tres poderes tradicionales había que sumar un cuarto: órganos independientes dotados de amplias potestades.

El modelo tiene grandes atractivos. En su mejor versión, la independencia busca que nuestros problemas sociales y económicos encuentren soluciones racionales y responsables, manteniendo a distancia la captura y el cortoplacismo político-partisano.

“Casi toda decisión pública supone escoger entre valores en conflicto y, en eso, los expertos no son neutrales ni están mejor situados que los ciudadanos comunes”.

Pero, como resumió el voto de mayoría, las agencias independientes “no nos han llevado a la tierra prometida de la gobernanza tecnocrática”. Casi toda decisión pública supone escoger entre valores en conflicto y, en eso, los expertos no son neutrales ni están mejor situados que los ciudadanos comunes. Actores políticos suelen llegar a posiciones técnicas y, en vez de aislarse de la política, la articulan desde dentro.

Frente a ello, la Corte concluyó que el “Ejecutivo es Unitario” y su jefe es el Presidente. El poder de toda agencia administrativa es el poder del Presidente. El modelo de las agencias independientes viola la separación de poderes y debe terminar.

En Chile también tenemos un sistema presidencialista. El artículo 24 de nuestra Constitución afirma que “el gobierno y la administración del Estado corresponden al Presidente de la República, quien es el jefe del Estado”. Pero, como en EEUU, esa autoridad se ha erosionado con múltiples independencias y autonomías legales.

Mientras algunos mantienen la fe en los expertos y proponen más agencias independientes, Slaughter invita a reflexionar sobre un remedio distinto: una figura presidencial fuerte, que ejerza su poder de manera directa y efectiva sobre toda la administración.

Esto no es solo teoría. La famosa “permisología” que frena nuestro desarrollo tiene muchas causas, y una de ellas es estructural: un conjunto de organismos que imponen agendas unidimensionales, sin integración ni visión de conjunto. Sin llegar a los extremos del “Ejecutivo Unitario”, una “Administración Presidencial” robusta es esencial para dar eficacia a la acción pública, hoy paralizada por un archipiélago institucional desgobernado.

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