Fue en un pueblo de Oregón, en el noroeste de Estados Unidos. Daniella Alejandra Rocco Castro vivía ahí y entraba seguido a esas tiendas de productos naturales, orgánicos, cosmética vegetal, y cada vez pensaba lo mismo. Que en Chile no existía nada parecido. Que todo lo que es tendencia allá termina llegando tarde o temprano a suelo nacional. Y que ahí, entonces, había una oportunidad de negocio.
Fue por eso que, a principios de siglo, con la ayuda de su familia, abrió Dellanatura, una tienda en el Pueblo del Inglés, en Vitacura. La atendía ella misma, y las repisas estaban llenas de frutos secos, leches de almendras, hierbas medicinales, suplementos, aceites esenciales.
Estuvo 20 años emprendiendo, con todo lo que eso significa. Pivoteó, se expandió, empleó a decenas de trabajadores, incluso franquició la marca. Participó en programas de TV, en conversatorios para emprendedores y en entrevistas en las que contaba su fórmula.
Hoy, ese capítulo está cerrado (ver recuadro). Pero eso no significa que esté afuera de la arena de los negocios. Hace menos de un mes, a finales de agosto, Rocco, 52 años, publicista de la Escuela de Comunicación Mónica Herrera y pareja desde hace varios años de Julio César Ponce Lerou, asumió como la nueva directora de Potasios Investments, en reemplazo de Fanor Velasco Calvo, que renunció días antes de su nombramiento.
Potasios es la sociedad que mantiene el 6,36% del patrimonio de SQM y que, junto con Pampa Investments, concentra la participación del Grupo Pampa en la minera no metálica, tras la reorganización que redujo las cascadas. Ahí Rocco comparte mesa con dos de los hijos del empresario: Francisca, que ejerce la vicepresidencia, y Julio Ponce Pinochet.
Y así, sorprendiendo al mercado, Daniella Rocco dio su primer paso en la primera división de los negocios del grupo.
Vizcaya con Julio
Rocco y Ponce Lerou no comparten mesa en Potasios. El empresario renunció a la presidencia de SQM en abril de 2015, en medio de la investigación por el financiamiento irregular de campañas políticas que terminó conociéndose como el Caso SQM, y en septiembre de ese mismo año dejó también los directorios de Pampa Calichera, Oro Blanco, Norte Grande y Potasios. Desde el acuerdo de 2018 entre Corfo y la minera, además, ni él ni sus parientes hasta el segundo grado pueden integrar el directorio de SQM hasta el 31 de diciembre de 2030.
Y aunque no coinciden en ese directorio, sí están juntos en algo nuevo. El 3 de septiembre, ante notario, ambos constituyeron la sociedad Vizcaya SpA, con un capital de $ 100 millones. Quienes conocen a Rocco dicen que Vizcaya es también el nombre de una yegua con la que ella ha competido en distintos torneos de equitación.
El objeto que le fijaron a la entidad cubre inversiones de toda clase, prestación de servicios financieros y asesorías, y la explotación agrícola, agroindustrial, ganadera y avícola de predios rústicos. Rocco compareció por Inmobiliaria e Inversiones Los Maitenes SpA y Ponce por Inversiones La Patagüilla SpA, una sociedad que él mismo creó seis semanas antes con un capital de $ 20 millones. La Patagüilla es el nombre del campo que Ponce tiene en Curacaví, donde ha celebrado distintos eventos.
De acuerdo a la escritura revisada por DF MAS, ambos quedaron como administradores de forma directa y como representantes de Vizcaya ante el Servicio de Impuestos Internos. Algunos trámites específicos quedaron en manos de Roberto Guzmán Lyon, abogado y hombre de confianza de Ponce.
Premios y Potasios
Los caballos llevan mucho tiempo en la vida de Rocco. En su entorno cuentan que lo que más la relaja es estar con ellos, darles comida, pasearlos y verlos correr. Y que junto con el campo y el mar son su manera de desconectarse.
Rocco compite en adiestramiento, la disciplina olímpica en que se evalúa la precisión de los movimientos, y figura en los resultados oficiales de la Federación Ecuestre de Chile. El 4 de octubre del año pasado, en el concurso del Club de Polo, ganó el Primer Nivel montando a Veuve Clicquot con 66,250% y salió segunda en el Segundo Nivel con Cassandro. Y en junio pasado volvió a ganar, en un torneo de la Universidad Católica, montando a Vizcaya.
Ponce comparte la misma afición. Según el libro de Víctor Cofré sobre el empresario, él monta desde niño, cuando salía a caballo en el fundo Rungue, cerca de La Calera. En 1996, relata la publicación, le compró a Javier Vial el criadero Pindahue y al año siguiente inauguró el Haras Siracusa, a 10 minutos de Osorno, uno de los criaderos de finasangres más grandes de Sudamérica. El empresario también ha competido, aunque en una disciplina distinta: él salta.
Los últimos meses han puesto a Daniella Rocco en escenarios cada vez menos privados. En junio del año pasado estuvo en Pozo Almonte, en la ceremonia con que SQM homenajeó a Ponce y le puso su nombre a la planta Nueva Victoria, la de yodo más grande del mundo. Según publicó DF, fue un encuentro reservado, de entre 80 y 100 invitados, que los propios asistentes describieron como el círculo de hierro del empresario. Además, el mes pasado acudió al lanzamiento del nuevo nombre de Pampa Investments, la sociedad principal del grupo, que este mes debutó en el IPSA.
En paralelo se fue metiendo cada vez más en el negocio. Eso sí, un entendido aclara que, a pesar de su vínculo con Julio Ponce y de su nuevo cargo en Potasios, quien tiene todos los poderes para dirigir la familia sigue siendo únicamente Francisca Ponce Pinochet, hija del empresario.
Inducción y comprensión
Desde que fue nombrada en el directorio de la sociedad de inversión, Rocco entró en un “pleno proceso” de inducción y comprensión de las distintas aristas de Potasios, dicen distintos consultados. En eso ha estado desde que asumió, entendiendo un negocio cuyo resultado depende por completo de lo que ocurra con el litio, el yodo y los fertilizantes de SQM.
Potasios Investments se llamaba hasta junio Potasios de Chile, y en el primer trimestre absorbió a su propia matriz, Nitratos de Chile, en una fusión inversa que la dejó colgando directamente de Pampa. Su único activo relevante es un paquete de 18.179.147 acciones serie A de SQM, el 6,36% de la minera.
Los últimos resultados los aprobó el directorio el 26 de agosto, el mismo día en que Rocco fue designada. En el primer semestre Potasios ganó US$ 22,2 millones, 51,5% más que en igual período de 2025, empujada por los US$ 65 millones que le aportó su participación en SQM, cuya utilidad creció 353% por el récord de volumen y los mejores precios del litio.
Mientras Rocco se mantiene en su proceso de inducción, la mesa de Potasios seguirá teniendo cambios. La semana pasada murió Patricio Phillips Sáenz, director de las cascadas desde hace años y uno de los colaboradores más estrechos de Julio Ponce Lerou. La sociedad todavía no ha informado su reemplazo, que será el segundo cambio en la mesa en pocas semanas.
La liquidación de Dellanatura
Dellanatura abrió en julio de 2003 en el Pueblo del Inglés, en Vitacura. Rocco venía de vivir un tiempo en Estados Unidos y, de vuelta en Santiago, seguía en la casa de sus papás, así que el riesgo de emprender era acotado. Ella misma atendía el mesón con la ayuda de su mamá, y para surtirlo se recorrió las ferias orgánicas de la ciudad buscando proveedores y pequeños agricultores que le vendieran semillas, harinas, cereales integrales, superalimentos, tés y hierbas.
En paralelo ella fue formándose en terapias alternativas, como reflexología, naturismo, fitoterapia, reiki y flores de Bach.
El negocio fue creciendo despacio. Para 2014 tenía tres locales, el original más uno en el Mall Vivo Panorámico y otro en Espacio Urbano La Dehesa, y ya había desarrollado líneas propias de cosmética y de frutos secos. En las repisas convivían barras de quinoa con leche de cabra en polvo. La idea era que los clientes encontraran todo en un mismo lugar y que recibieran asesoría de los mismos trabajadores. La cadena llegó a cerca de una docena de tiendas en los principales centros comerciales de Santiago y a más de 50 trabajadores.
Pasada la pandemia decidió crecer por franquicias, porque operar ella misma en regiones le salía caro. La primera franquiciada fue una mujer que abrió en Puerto Varas, y a la que capacitaron en Santiago, tienda por tienda, hasta enseñarle a tomar inventarios.
Pero los resultados empezaron a ceder. En marzo de 2023 la empresa vendió $ 111 millones, 42% menos que un año antes, y el stock de las tiendas había caído 61% en 12 meses. Y por eso, ese mismo año Dellanatura pidió su liquidación voluntaria ante la justicia. Para entonces, según documentos revisados por DF MAS, le quedaban ocho locales, y dos de ellos, el de Lo Castillo y el de Providencia, tenían la mercadería en cero.
Sus abogados atribuyeron el desplome al estallido de 2019 y a la pandemia, y al costo de sostener tantos locales y tanta gente. La empresa arrastraba deudas por más de $ 1.200 millones, casi la mitad con terceros que le habían prestado para aguantar la operación, más pérdidas acumuladas por $ 347 millones y una pérdida de $ 469 millones sólo en 2022.
Al rubro volvió en octubre de 2024, cuando entró al directorio de Aldea Nativa, otra marca de productos naturales, donde sigue hasta hoy, según su LinkedIn.