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Jorge Selaive

Crear 700 mil empleos en cuatro años: el difícil camino al 6,5%

JORGE SELAIVE ECONOMISTA JEFE SCOTIABANK Y ACADÉMICO FEN U.DE CHILE

Por: Jorge Selaive

Publicado: Viernes 28 de agosto de 2026 a las 04:05 hrs.

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El 80% de la brecha de empleo está en sectores que no se recuperan con reactivación económica. Eso es lo que hay sobre la mesa.

La brecha de empleo respecto de la tendencia prepandemia se estima entre 500 y 600 mil puestos, dependiendo del criterio metodológico. Si se mide por la diferencia respecto a la trayectoria tendencial del empleo o por la brecha en la tasa de ocupación. Cualquiera sea la métrica, el mercado laboral chileno exhibe un déficit que, a junio de 2026, no da señales claras de cierre.

¿Qué implica llegar al 6,5% que fijó como meta el gobierno? Para lograrlo, el empleo debe crecer casi un punto porcentual por encima del crecimiento vegetativo de la fuerza de trabajo en cada uno de los próximos cuatro años —entre 80.000 y 100.000 personas al año—, creando alrededor de 300.000 puestos adicionales sobre lo que la demografía y la mayor participación laboral demandarían por sí solas. En términos absolutos, es necesario crear cerca de 700.000 empleos en cuatro años, unos 175.000 por año de manera sostenida. El antecedente más reciente donde se logró algo similar ocurrió entre 2010 y 2013, período de alta inversión, crecimiento sostenido sobre el 5% y condiciones externas muy favorables. Armar ese caso hoy es bastante más complejo.

“Donde se logró algo similar ocurrió entre 2010 y 2013, período de alta inversión, crecimiento sostenido sobre el 5% y condiciones externas muy favorables”.

Detrás del agregado conviven dos fenómenos de naturaleza completamente distinta, y confundirlos lleva a políticas equivocadas. El primero es cíclico, vinculado a sectores sensibles a la inversión privada y a la confianza como la construcción (-123 mil), el comercio (-113 mil) y el transporte (-78 mil). Con mayor inversión, menos incertidumbre regulatoria y contención de costos laborales, estos sectores podrían recuperar tracción con relativa rapidez. Son la parte tratable del problema, pero explican menos del 20% de la brecha.

El segundo fenómeno es estructural y explica cerca del 80% restante. Educación (-169 mil), agricultura (-171 mil) y restaurantes y hoteles (-184 mil) concentran la mayor parte del déficit, y ningún ciclo expansivo los recuperará. El caso de educación es el más severo, porque depende de la demografía. Chile tiene hoy la tasa de fecundidad más baja de América Latina, lo cual lleva años contrayendo la matrícula escolar, y sus efectos siguen avanzando por el sistema: lo que hoy se observa en básica llegará a media en pocos años más. Las proyecciones demográficas disponibles anticipan que el número de establecimientos podría reducirse desde los actuales 11.000 a unos 8.000 hacia 2031. Menos matrícula significa menos docentes, asistentes de aula y personal de apoyo. Este es un ajuste de empleo permanente y que el debate público aún no ha procesado. En agricultura, la escasez hídrica estructural en la zona central comprime el empleo rural de forma duradera, combinada con mecanización acelerada. No es un shock puntual. En restaurantes y hoteles, el cambio post pandemia en los patrones de consumo reconfiguró la demanda de empleo de manera irreversible.

Para muchos, el deterioro del mercado laboral parece argumento suficiente para activar todos los estabilizadores disponibles. Pero no son solo aspectos cíclicos los que explican el rezago: tratar la brecha estructural como si fuera íntegramente cíclica genera la ilusión de que el problema se resuelve con reactivación agregada, y no se resuelve. La meta del 6,5% no es imposible, pero su aritmética exige un ritmo de creación de empleo que Chile no ha sostenido en décadas.

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