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Juan ignacio Brito

Chile y Venezuela: ¿Todo vale?

JUAN IGNACIO BRITO Profesor de la Facultad de Comunicación e investigador del Centro Signos U. de los andes

Por: Juan ignacio Brito

Publicado: Miércoles 7 de octubre de 2026 a las 04:04 hrs.

Juan ignacio Brito

Juan ignacio Brito

Parte de la visita del presidente José Antonio Kast a Nueva York para participar en la Asamblea General de la ONU, el encuentro del mandatario con Delcy Rodríguez pasó casi inadvertido. Sin embargo, la cita merece recibir atención.

Resulta obvio que el gobierno se acerca a Caracas para estar en condiciones de cumplir una de sus promesas centrales de campaña: la expulsión de inmigrantes irregulares. La ausencia de vínculos con Venezuela ha hecho imposibles los trámites que permitirían el retorno de ilegales a su país de origen, por lo cual es imperioso buscar un arreglo con las autoridades venezolanas.

La ya anunciada –pero no concretada– reanudación de relaciones a nivel consular debería bastar para concretar las repatriaciones. Este fue un acuerdo a nivel de cancillerías que se anunció en julio y que formaba parte de una “hoja de ruta” para la “normalización” de los lazos entre ambos países. Quizás como parte de ese itinerario, Kast se reunió con Rodríguez y anunció que, una vez retomados los vínculos consulares, se avanzará “en los próximos meses” hacia la plena recomposición de las relaciones diplomáticas.

“Chile parece tener en cuenta solo su objetivo de repatriar a ilegales, sin detenerse a reflexionar con quién está negociando”.

La voluntad de Kast debe haber sido darle un empujón a las tratativas, que parecen no estar avanzando con la celeridad que Chile espera. La Cancillería nombró en agosto a un diplomático de carrera como nuevo cónsul en Caracas, pero este no ha podido asumir porque el gobierno venezolano ha alargado el trámite.

Con el ánimo de acortar los plazos, el gobierno chileno ha escogido prodigar gestos al venezolano, como queda en evidencia con la reunión entre Kast y Rodríguez. Vale la pena preguntarse, sin embargo, si acercarse tanto a una mandataria ilegítima es una estrategia conveniente y coherente.

Kast ha sido crítico del chavismo y de la forma en que Nicolás Maduro y su entonces vicepresidenta ejecutiva Delcy Rodríguez manipularon los resultados de la elección de 2024 para mantenerse fraudulentamente en el poder. En marzo de este año aseguró que en Venezuela “priman la tiranía, el odio y la opresión”. Y ha respaldado a la líder opositora María Corina Machado: “Tu coraje, tu valentía nos motivan a todos”, le dijo cuando la Nobel de la Paz fue huésped de honor en la investidura del mandatario.

Ningún gobernante chileno debería soslayar tampoco el hecho de que Diosdado Cabello ocupa el cargo de ministro del Interior y Justicia en el actual Ejecutivo venezolano. Días antes de que Kast se reuniera con Rodríguez, el fiscal chileno Héctor Barros volvió a señalar que la investigación que dirige en torno al asesinato de Ronald Ojeda apunta a que fue Cabello quien ideó y ordenó el crimen del exteniente venezolano, ejecutado por el Tren de Aragua en Santiago a comienzos de 2024.

Todo sugiere que Caracas está utilizando en su favor la ansiedad de La Moneda para conseguir señales y gestos amistosos desde Chile. Y que el gobierno, con un pragmatismo exacerbado, está dispuesto a dejarse llevar hasta ese terreno. En su relación con las actuales autoridades venezolanas, Chile parece tener en cuenta solo su objetivo de repatriar a ilegales, sin detenerse a reflexionar con quién está negociando ni si sus acciones actuales son coherentes con sus apreciaciones y apoyos recientes. Si este incentivo persiste, lo más probable es que Caracas siga procrastinando para sacar toda la ventaja que pueda de la fijación chilena con los fines, su poca delicadeza con las formas y su escasa coherencia.

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