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Columnistas

La desigualdad económica en la agenda global

RAFAEL CARRANZA PROFESOR ESCUELA DE GOBIERNO UC

Por: RAFAEL CARRANZA

Publicado: Miércoles 30 de septiembre de 2026 a las 04:00 hrs.

Hasta hace pocas décadas, la desigualdad tenía un lugar secundario en el estudio de la economía. En 1989, cuando John Williamson escribe las bases del Consenso de Washington, la desigualdad no aparece y la pobreza apenas se menciona. Ocho años después, Anthony Atkinson, entonces presidente de la sociedad británica de economistas, invita a sus colegas a volver a estudiar la distribución del ingreso. Desde entonces mucho ha cambiado. El aumento de la desigualdad en el mundo desarrollado, junto con nuevas metodologías y mejores datos, produjo una explosión de estudios y bases de datos globales. Chile ha sido parte activa de ese auge: a través de encuestas de hogares y registros administrativos, se ha convertido en pionero de la región en el estudio de la desigualdad económica.

A partir de esta expansión han surgido algunos consensos en la literatura. En un texto reciente, el economista Francisco Ferreira señala que las desigualdades son múltiples y se refuerzan entre sí: quien está abajo en la distribución del ingreso suele estarlo también en patrimonio, educación, salud y poder político. Ferreira advierte, también, que sabemos poco de cómo se transmiten las desigualdades entre generaciones. Estudiar y reducir la desigualdad exige esfuerzos coordinados, que van más allá de lo que un país o una disciplina puede hacer por separado.

“La miseria, la enfermedad, la ignorancia, la vivienda precaria y la desocupación son las principales dimensiones de la pobreza multidimensional en Chile”.

El informe Beveridge de 1942, punto de partida del Estado de bienestar británico, es quizás el ejemplo más exitoso de ese tipo de esfuerzo. En él se definen cinco “gigantes” que la política social debe enfrentar: la miseria, la enfermedad, la ignorancia, la vivienda precaria y la desocupación. Estos gigantes han perdurado en el tiempo: hoy son las principales dimensiones de la pobreza multidimensional en Chile. En 2018, a 75 años del informe, académicos, gobiernos y sociedad civil se reunieron en Inglaterra para identificar los nuevos gigantes para el siglo XXI. Surgieron la soledad, la intolerancia y la degradación ambiental, pero la respuesta más frecuente fue la alta desigualdad económica.

Hoy el desafío para entender y reducir la desigualdad es la necesidad de organizar los debates y ponerlos al alcance de quienes deciden. Un grupo de expertos, entre ellos el Nobel de Economía Joseph Stiglitz ha propuesto crear un organismo internacional independiente que evalúe periódicamente el estado del conocimiento, similar al IPCC ante el cambio climático. Que una iniciativa de esta escala esté hoy sobre la mesa nos habla de cuánto ha cambiado la disciplina desde que Atkinson nos invitara a volver a mirar la desigualdad.

La propuesta fue discutida esta semana en una reunión de alto nivel durante la Asamblea General de la ONU. Lamentablemente, Chile no asistió, pero es de suma importancia que el país se sume a esta discusión. Razones no faltan. El país sigue entre los más desiguales de la OCDE, pero también puede aportar con extensa evidencia y una comunidad de investigación que lleva décadas trabajando en estos temas. Esa experiencia y ese conocimiento acumulado no deberían estar ausentes de la mesa de discusión global.

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