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Columnistas

La nueva batalla por la IA (sí, China y EEUU de nuevo)

MAXIMILIANO SANTA CRUZ SOCIO DE SANTA CRUZ IP Y EXDIRECTOR DE INAPI

Por: MAXIMILIANO SANTA CRUZ

Publicado: Miércoles 12 de agosto de 2026 a las 04:02 hrs.

En 2025, China sorprendió con DeepSeek y en julio volvió a hacerlo con Kimi K3, un “modelo”, que se acerca a los mejores sistemas cerrados y cuesta cerca de 70% menos. Sus valores numéricos que contienen lo aprendido, pueden descargarse y adaptarse. Es algo menos que código abierto, pues no revela sus datos ni su receta de entrenamiento, pero derribó una barrera, en cuanto a que la inteligencia de frontera ya puede circular fuera de la empresa que la creó.

La reacción en EEUU no tardó. Solo ocho días después apareció la carta “Open Weights and American AI Leadership”, inicialmente firmada por 25 organizaciones y hoy por más de 270, entre ellas Nvidia, Google, Meta, Microsoft, OpenAI, Hugging Face, Mozilla y Linux Foundation. Sostienen que los modelos de pesos abiertos reducen costos y dependencia, fortalecen la competencia y permiten que empresas y gobiernos los operen por cuenta propia.

Aunque la carta no menciona a China, el momento en que aparece no parece casual. Washington discute restringir los modelos chinos ante el riesgo de que incorporen vulnerabilidades, eludan salvaguardas o hayan extraído capacidades estadounidenses. Pero prohibirlos también podría aumentar la inseguridad, pues el resto del mundo continuaría utilizándolos, mientras EEUU perdería acceso a herramientas avanzadas y concentraría la IA en unas pocas plataformas, dificultando que investigadores detecten sus debilidades.

“Washington discute restringir los modelos chinos ante el riesgo de que incorporen vulnerabilidades o hayan extraído capacidades estadounidenses”.

Probablemente la carta no sea completamente desinteresada, aunque sus firmantes tampoco persiguen un interés único. Algunos ganan vendiendo chips e infraestructura, mientras Mozilla y Linux Foundation promueven, ecosistemas abiertos, interoperables y colaborativos. Ello no resta validez a sus argumentos, pero confirma que la apertura forma parte de una disputa tecnológica, comercial y geopolítica.

Buena parte de la batalla que viene se jugará en torno a la “destilación”, técnica que permite entrenar una IA “estudiante”, utilizando las respuestas de otra más capaz y crear sistemas más pequeños y eficientes. La frontera se vuelve borrosa cuando un competidor obtiene millones de respuestas mediante cuentas falsas para reconstruir capacidades ajenas. Anthropic, que no firmó la carta, atribuye a Moonshot más de 3,4 millones de intercambios de ese tipo. En algunas pruebas, Kimi respondió “Claude” al preguntársele su nombre, un lapsus digital tan llamativo como insuficiente para probar la acusación.

La cuestión es dónde termina el aprendizaje legítimo y comienza la extracción indebida. ¿Está Chile preparado? El gobierno anunció que sustituirá el proyecto de IA por un marco habilitante y ex post, inspirado en Japón y Singapur. El giro busca favorecer la innovación, pero Kimi K3 demuestra que no basta con regular los usos finales. Habrá que decidir cómo tratar los modelos descargables, qué controles aplicar a los más capaces y cómo distinguir la destilación legítima de la extracción encubierta, coordinando derecho de autor, minería de textos y datos, contratos y libre competencia. Chile no debe escoger apresuradamente entre apertura y seguridad, pero sí comprender el conflicto. De lo contrario, regulará los usos visibles mientras la batalla se libra por cómo la inteligencia se crea, se destila y se distribuye.

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