Licitación de stock: cuando la inercia reemplaza la elección
Por Alejandro Charme, abogado y exfiscal de la Superintendencia de Pensiones.
El debate previsional chileno se ha centrado en las pensiones, las comisiones y la competencia entre administradoras. Las licitaciones surgieron para enfrentar la inercia y reducir costos. Sin embargo, licitar masivamente afiliados existentes y ahorros acumulados durante décadas excede una discusión tarifaria.
La pregunta ya no es solo si el mecanismo reduce las comisiones, sino si altera la competencia; desplaza los objetivos legales de adecuada rentabilidad y seguridad de las inversiones de los fondos; y sustituye la voluntad del afiliado por una adscripción fundada en su silencio o inercia.
La expresión “licitación de stock”, aunque incómoda en un sistema basado en la libertad de elección, describe con precisión sus efectos: recae sobre personas y ahorros existentes, vinculados a decisiones previas. A ello se suman sus efectos negativos: regulación encubierta de las comisiones; desconcentración inicial con riesgo de concentración; competencia centrada únicamente en costos; desnaturalización de los objetivos de inversión; afectación del know-how y valor comercial de las administradoras; potencial disminución de las pensiones por menores retornos; inacción del afiliado como aceptación tácita desinformada; barreras de entrada regulatorias implícitas; impacto en el mercado de capitales; complejidad operativa y costos de transición; tensiones jurídicas y constitucionales; e institucionalización de la incertidumbre regulatoria.
Frente a ello, cabe preguntarse si una intervención destinada a obtener menores comisiones, objetivo ya abordado mediante la licitación de nuevos afiliados, es razonable y consistente con la finalidad principal del sistema que es otorgar mejores pensiones. Su evaluación debe ponderar los efectos de largo plazo sobre la competencia, la libertad de elección, la calidad del servicio, la rentabilidad de los fondos y el bienestar de los futuros pensionados.
La educación financiera y previsional es esencial. Una decisión informada no puede ser reemplazada por la inercia. La inteligencia artificial permite ofrecer contenidos simples y personalizados para que los afiliados comprendan cómo estas decisiones afectan sus ahorros y pensiones. Antes de reasignarlos forzosamente, debemos preguntarnos si corresponde reemplazar su decisión informada por un diseño centralizado o bien construir un sistema transparente y comprensible, en el que ejerzan sus derechos con información suficiente.