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Columnistas

Mercado laboral: no existe medicina, doctores, ni aspirina

FRANCO ANTONUCCI INVESTIGADOR EN HORIZONTAL

Por: FRANCO ANTONUCCI

Publicado: Martes 29 de septiembre de 2026 a las 04:03 hrs.

A buen entendedor, pocas palabras: el mercado laboral del país está en crisis y ya es estructural. En estos períodos se vuelve indispensable priorizar lo urgente, por lo tanto, las políticas públicas que se diseñen deben tener objetivos claros a resolver.

Entre todos los problemas que se observan en el mundo del trabajo, vale la pena remarcar tres puntos. El primero es que el tiempo sin encontrar empleo ha crecido: hoy, en promedio, una persona desempleada permanece 8,1 meses en esa situación. En 2018, en cambio, este período era de 5,3 meses. Es decir, las personas demoran aproximadamente tres meses más en encontrar un empleo.

Además, al desagregar el tiempo de búsqueda de empleo por rangos de tiempo, se observa que las personas que demoran tres meses o menos en encontrar trabajo cayó de 65,4% a 50,5%, al comparar el mismo trimestre móvil (mayo–julio) de 2018 y 2026.

“Es clave evaluar un subsidio de emergencia directo al empleo, como ocurrió en la pandemia con el IFE laboral o los doble turnos en inversión pública para generar un shock positivo capaz de crear rápidamente empleos formales”.

Esos 15 puntos porcentuales de diferencia se distribuyen entre las otras categorías. Así, la proporción de personas que demoran entre cuatro y cinco meses en encontrar una ocupación aumenta de 11,8% a 15,9%; la que tarda entre 6 y 11 meses incrementen desde 9,8% a 12,8%; y la que lleva 12 meses o más pasan de 12,4% a 15,2%. Los otros 5 p.p. de diferencia corresponden al incremento en la categoría no sabe/no responde.

El segundo punto es que la última medición constató que hay 981 mil desocupados, lo que se traduce en una tasa de desempleo que alcanza el 9,5%. Si la desagregamos entre cesantes y quienes buscan trabajo por primera vez, encontramos que 894 mil personas pertenecen a la primera categoría. Esto significa que el 91,1% de los desocupados tenían un trabajo y ya no lo tienen. A esto se suma el aumento de los despidos y la caída de las renuncias, al punto de que hoy los primeros superan a los segundos. En 2019, las renuncias representaban el 19,1%, mientras que los despidos alcanzaban el 13,3%. En 2026, en cambio, las renuncias corresponden al 13,7% y los despidos llegan al 17,1%. Es decir, hoy el mercado laboral expulsa a más gente que antes.

El tercero es que esta es la primera medición desde 2010 a la fecha, sin considerar el periodo de pandemia, en que la destrucción de empleo superó a la creación. Los trabajos formales cayeron en 54 mil, mientras que los informales aumentaron en 37.800. ¿El resultado? Una destrucción de 16.292 empleos. Más grave aún es que, lo poco que se creó, fue a costa de la informalidad.

Ante este escenario, y con proyecciones del Banco Central que sitúan el crecimiento de este año entre un 0,25% y 0,75%, la tarea que tiene el Ejecutivo no es trivial. Las reformas que apunten al largo plazo son indispensables, como la agenda de adaptabilidad laboral del gobierno y la reforma al Sence. Pero también necesitamos medidas que atiendan la emergencia, entre ellos es clave evaluar un subsidio de emergencia directo al empleo, como ocurrió en la pandemia con el IFE laboral o los doble turnos en inversión pública para generar un shock positivo capaz de crear rápidamente empleos formales. No hay que perder nunca de vista que detrás de estos números hay personas que buscan activamente la oportunidad de trabajar.

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