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Columnistas

Un tropiezo financiero no es el punto final

JOHANA ÁLVAREZ AHUMADA Superintendenta de Insolvencia y Reemprendimiento

Por: JOHANA ÁLVAREZ AHUMADA

Publicado: Viernes 23 de octubre de 2026 a las 04:00 hrs.

Una economía dinámica no se mide solo por su capacidad de crear empresas o expandir el crédito, sino también por la eficiencia con la que resuelve sus crisis de sobreendeudamiento, liquidez o insolvencia. Contar con mecanismos eficaces para abordar estas situaciones permite a las personas recuperar su estabilidad financiera, a las empresas viables continuar operando y a los acreedores contar certezas sobre la recuperación de sus créditos, favoreciendo el acceso al financiamiento y la inversión.

Por casi un siglo, la institucionalidad concursal chilena ha sido un soporte silencioso pero determinante para el dinamismo de la economía. Desde la creación de la Sindicatura General de Quiebras, en octubre de 1929, hasta la entrada en vigencia de la Ley Nº 20.720, en octubre de 2014 -que dio origen a la actual Superintendencia de Insolvencia y Reemprendimiento (Superir)- evolucionó desde la visión de la quiebra asociada al fracaso económico, hacia la concepción de un sistema que promueve soluciones al sobreendeudamiento, la continuidad de empresas viables y el reemprendimiento. Hoy destacamos tres aportes clave.

“Una economía dinámica no se mide solo por su capacidad de crear empresas o expandir el crédito, sino también por la eficiencia con la que resuelve sus crisis de sobreendeudamiento, liquidez o insolvencia”.

Primero, su contribución al funcionamiento del sistema concursal. La Superir facilita la renegociación, fiscaliza a los sujetos que intervienen en los procedimientos y vela por el cumplimiento de la normativa y el ejercicio de atribuciones legales que inciden en la tramitación de procedimientos judiciales, en coordinación con el Poder Judicial. Entre 2014 y septiembre de este año se registraron 76 mil procedimientos, de los cuales un 83% correspondió a personas, quienes pudieron normalizar su situación acorde a sus capacidades de pago a través de renegociación o liquidación de bienes. El 17% restante correspondió a empresas, liquidaciones y reorganizaciones, que permiten resolver insolvencia o favorecer la continuidad de empresas viables y preservar el empleo.

Segundo, la recuperación financiera de personas. La creciente utilización de la Renegociación de la Persona Deudora (más de 120% solictudes admisibles en lo que va de 2026) refleja su relevancia para la recuperación progresiva de la estabilidad económica de las personas. Con una tasa de acuerdos superior al 98%, la Superintendencia ha facilitado soluciones al sobreendeudamiento de más de 20.600 personas en los últimos 12 años.

Por último, la certeza jurídica y la supervisión basada en riesgos. En 12 años, la Superir ejecutó más de 171 mil acciones de fiscalización y aplicó su potestad sancionatoria frente a los incumplimientos detectados. Esta labor se fortaleció con la implementación del modelo de fiscalización basada en riesgos y con la publicación del primer Compendio de Normas sobre Procedimientos Concursales y Asesorías Económicas de Insolvencia, potenciando la transparencia, confianza y fe pública en el funcionamiento del sistema concursal.

Este actubre, a pocos años de cumplir el primer centenario institucional, la Superir reafirma su contribución a la resiliencia de la economía chilena, trabajando para que un tropiezo financiero no sea necesariamente un punto final, sino una oportunidad de recuperación. Esto, a través de procedimientos regulados, predecibles y orientados a la reinserción económica, capaces de generar mejores condiciones para el financiamiento, la productividad y el crecimiento del país.

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