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Editorial

El peso de la Fed en Chile

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Publicado: Lunes 21 de septiembre de 2026 a las 04:00 hrs.

La Reserva Federal subió la tasa de interés por primera vez en tres años la semana pasada, con un alza de 25 puntos base que la situó en el rango de 3,75% - 4%, pese al reconocimiento público de Trump de haber presionado a su presidente, Kevin Warsh, para que no lo hiciera. De manera transversal, los mercados han leído este episodio como una declaración que agudiza la tensión de la Fed con la Casa Blanca. 

Para el Banco Central de Chile (BC), la decisión de la Fed implica una encrucijada, dado que el endurecimiento externo no solo limita su margen de maniobra, sino que deja atrapadas sus próximas decisiones en el contexto de una economía local que requiere tasas más bajas para reactivarse, en contraposición a un escenario internacional de tasas al alzas que fortalece globalmente al dólar y presiona devaluaciones inflacionarias.

Para el Banco Central de Chile, la decisión de la Fed implica una encrucijada.

Warsh ha justificado el alza señalando que “la inflación es demasiado alta y lo ha sido por demasiado tiempo” y afirmó que la decisión “apoya un retorno más oportuno” a la meta de 2%. Con la Fed proyectando al menos un incremento adicional antes de fin de año, esta persistencia contractiva choca de frente con las urgencias de reactivación de la economía chilena. El BC acaba de recortar con fuerza su proyección de crecimiento para 2026 en el reciente IPoM de septiembre y mantuvo su tasa en 4,5% por sexta vez consecutiva.

En este escenario, se hacen evidentes al menos dos frentes. El primero es cambiario. Las tasas más altas en EEUU hacen más atractivo quedarse invertido en dólares, restándole atractivo al peso chileno, cuya depreciación termina contaminando a otros precios, como combustibles y otros bienes importados. Con la divisa estadounidense rondando los 955 pesos y con los ingresos por exportaciones de cobre debilitados por una menor producción local, se profundiza una convergencia adversa para los activos locales.

Por otro lado, se encuentran las tasas de largo plazo. Una Fed más agresiva presiona al alza los rendimientos de los bonos del Tesoro. Este movimiento, por vías de arbitraje y primas de riesgo, termina contaminando las tasas hipotecarias locales y el costo del crédito corporativo, y terminará poniendo a prueba la efectividad de la reforma MK4 y del Fonavi.

Esta divergencia abre un complejo debate sobre la calibración de la política monetaria. Mientras firmas globales sugieren ignorar el frente externo para atender la debilidad interna, analistas locales advierten que desmarcarse de una Fed agresiva disparará al dólar, golpeando los activos locales. En este segundo bloque, los más críticos sostienen que la tasa actual es incompatible con el ciclo chileno; con holguras evidentes y desempleo sobre su nivel estructural, afirman que la economía local exige recortes urgentes.

Por ahora, la última Encuesta de Operadores Financieros proyecta estabilidad en la TPM hasta diciembre, mostrando una clara dispersión hacia enero de 2027. Este quiebre en las proyecciones del mercado evidencia el complejo arbitraje que enfrenta la política monetaria. El diferencial de tasas con EEUU estrecha el corredor de maniobra para el Banco Central, obligándolo a ponderar el control inflacionario por la vía cambiaria frente a las urgencias de reactivación de la actividad local.

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