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Columnistas

Reestructuración y liderazgo: el día después

Por Rachel Chávarry, jefa sucursal Cerrillos MultiAceros #SoyPromociona

Por: Rachel Chávarry

Publicado: Viernes 25 de septiembre de 2026 a las 10:00 hrs.

El desempleo en Chile llegó a 9,5% en el trimestre mayo-julio , el nivel más alto en cinco años, con casi 1 millón de personas buscando trabajo. En ese escenario, reestructurar puede ser una decisión razonable y necesaria. Lo que casi nunca se razona o evalúa con el mismo rigor es ¿qué pasa con quienes se quedan?

He liderado equipos y áreas comerciales durante más de 20 años, muchos de ellos en procesos de transformación comercial, apertura de nuevos frentes de crecimiento. Algo que he confirmado una y otra vez es que ninguna reestructuración se sostiene en el papel: se sostiene en las personas que quedan operando al día siguiente, con menos compañeros, más carga y el mismo presupuesto que cumplir.

Es donde el liderazgo o su ausencia, se nota de inmediato.

Los datos lo respaldan. Según Randstad, la confianza en el liderazgo corporativo en Chile cayó a 70% y la sensación de comunidad en el trabajo bajó de 77% a 68%. Al mismo tiempo, el Estudio de Confianza 2026 de PwC Chile identificó la reestructuración como uno de los factores que más erosiona la confianza interna. Y no es casual, frente a la incertidumbre un 66% de los trabajadores busca hoy la tranquilidad de su jefatura directa: cuando la estructura se mueve, el líder cercano es el único punto fijo que las personas tienen.

A eso se suma otro frente que los equipos comerciales ya empezamos a sentir: la presión por hacer más con menos gente, y con menos gente joven todavía. La última Encuesta Global de CEO de PwC recoge algo que en Chile es particularmente marcado: los máximos ejecutivos anticipan que la inteligencia artificial va a frenar la entrada de talento junior a sus empresas, mucho más que en el resto del mundo.

Es una señal que cualquier líder de negocio debería leer con cuidado, porque mientras se ajustan estructuras hoy, también se está achicando -casi sin querer- la gestión de talento que en pocos años debería estar liderando resultados en las organizaciones.

Liderar el día después no es gestionar el ánimo del equipo. Es explicar el nuevo escenario con la misma claridad que se explican los presupuestos de venta, escuchar sin apurar la conversación, sostener la coherencia entre lo que se dice en el kickoff y lo que ocurre después en el terreno. Eso no se delega ni se improvisa se lidera con la misma disciplina con la que se gestiona un estado de resultados.

Una reestructuración no debería medirse solo por el ahorro logrado. Debería medirse por si el equipo que queda recupera la confianza, entiende el rumbo y vuelve a jugársela por el negocio. Reestructurar ordena el presente. Liderar bien el día después es lo que construye el crecimiento futuro.

¿Estamos reestructurando para reducir el presente o estamos preparando a nuestros líderes y equipos para construir el futuro?

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