En los últimos 30 años, la extensión de la Ruta 9 Sur hacia el cabo Froward y el brazo occidental del Estrecho de Magallanes ha estado paralizada. Los motivos principales radican en la accidentada topografía costera, la presencia de asentamientos humanos ancestrales y las complejidades para obtener permisos ambientales.
Ante este escenario, la delegación Zonal Magallanes del Colegio de Ingenieros de Chile elaboró una alternativa vía terrestre para consolidar un eje desde la Reserva Parrillar (Punta Arenas) hasta la Bahía Fortescue.
En conversación con DF Regiones, el presidente del Colegio de Ingenieros de Chile Zonal Magallanes, Pablo Rendoll, señaló que la paralización se debe a que "se ha complejizado muchísimo el tema de las obras de inversión, sobre todo las que van por la costa". Por ello, el nuevo diseño propone un camino que busca alejarse de los bordes costeros para evitar dichos contratiempos, adentrándose por los valles y quebradas existentes con alturas máximas de 344 metros y pendientes que no superan el 12%.
Trazado e inversión estimada
El proyecto contempla la construcción de 86 kilómetros de camino nuevo. En el trayecto inicial se aprovechará la infraestructura existente, partiendo desde Punta Arenas con 28 kilómetros de pavimento de hormigón en la Ruta 9 Sur, seguido por 18 kilómetros de ripio en la ruta Y-620 y 5,7 kilómetros de un camino de uso forestal, punto exacto desde el cual comenzaría el nuevo trazado.
Si bien la obra requiere que el Estado inicie los estudios de prefactibilidad técnica y ambiental, el secretario de la entidad gremial, Yanko Vilicic, estima de manera preliminar que el costo de inversión podría rondar los $ 800 millones por kilómetro ($ 68 mil millones en su totalidad).
El secretario compara la iniciativa con la actual senda de penetración Hollemberg-Pérez que se ejecuta en la región (la cual registra una inversión aproximada de $ 39 mil millones en los 37 kilómetros construidos, de un total de 62 proyectados), destacando que el camino a Fortescue enfrentaría menores costos de gastos generales e instalación de faenas debido a su cercanía (aproximadamente 40 kilómetros) con el radio urbano de Punta Arenas, facilitando la logística de los campamentos.
Impacto productivo, marítimo y logístico
Bahía Fortescue funciona actualmente como zona de resguardo ante marejadas y vientos intensos de la zona, pero solo cuenta con acceso por vía marítima. La habilitación de esta ruta terrestre transformaría el sector en un hub de servicios logísticos avanzados para las naves que transitan por el Estrecho de Magallanes, permitiendo reabastecer combustible y agua, atenciones médicas, cambio de tripulantes y el embarque y desembarque de prácticos sin la costosa necesidad de retornar a los puertos de Punta Arenas.
En el ámbito productivo, la conectividad otorgaría un soporte terrestre clave a la flota pesquera artesanal y de cabotaje. Según detalla Vilicic, con esta ruta "ahorras por lo menos un día de navegación para todos los barcos pesqueros artesanales que operan en ese sector y tienes un punto de salida mucho más cercano hacia las islas del sur donde están los cultivos de salmón, por lo tanto, te genera un polo de desarrollo ahí".
Además, en su tramo final, el trazado proyectado desciende pasando a solo un kilómetro del Estuario Silva Palma, abriendo un área con alto potencial económico para la industria mitilicultora.
El desarrollo turístico es otro de los pilares de la propuesta. La apertura de la bahía facilitaría el desarrollo de infraestructura terrestre frente al Área Marina Costera Protegida Francisco Coloane, zona neurálgica para el avistamiento de ballenas y fauna marina.
La propuesta formal, liderada por Rendoll, ya fue entregada mediante minutas al gobernador regional, al delegado presidencial, al municipio y a representantes de la Armada de Chile. El objetivo del gremio es que la iniciativa ingrese pronto a los bancos de proyectos públicos para iniciar los detalles de la obra, evitando esperar otros 30 años para materializar la presencia del Estado en este punto de la región.