Por primera vez en sus 31 ediciones, el informe Long-Term Capital Market Assumptions (LTCMA) de JPMorgan Asset Management le puso un número al bitcoin.
La versión 2027, publicada el 19 de octubre, proyecta para la criptomoneda un retorno compuesto de 10% anual en su escenario base para los próximos diez años, la cifra más alta de la tabla de activos públicos, superando a las acciones de gran capitalización de Estados Unidos (7,5%), a los bonos agregados estadounidenses (5,6%) y al oro (5,5%).
El rango, sin embargo, es amplio. Tomando como punto de partida un precio de US$ 83 mil al 30 de septiembre, el escenario optimista apunta a un retorno de 16,6% al año, mientras que el pesimista contempla una caída de 11,2% anual. Esa dispersión se explica por una volatilidad esperada de 55%, más de tres veces el 17,2% del oro. Por lo mismo, el retorno promedio aritmético llega a 20,9%, muy por sobre el 10% que efectivamente se compone en el tiempo.
El banco construyó la proyección a partir de tres enfoques. El de mayor peso, con 65%, compara la emisión de bitcoin con la oferta monetaria global y arroja 10,7% anual. El segundo, con 30%, lo trata como complemento del oro, con inversionistas rotando parte de esa exposición hacia el activo digital, y también entrega 10,7%. Su versión optimista supone que algún banco central incorpora bitcoin a sus reservas, y en ese caso llega a 17,3%, la cifra más alta de todo el cuadro. El tercero, basado en la adopción de la red, pondera apenas 5% y entrega un retorno negativo de 3,2% anual.
Pero JPMorgan fue cauto. Los analistas describen al bitcoin como un activo especulativo y una cobertura frente a la expansión monetaria. Advierten que es prematuro proyectarlo a diez años y lo mantienen fuera de sus modelos de portafolio. Las razones son dos: una volatilidad histórica de 55%, unas tres veces la de las acciones y el oro, y correlaciones inestables con otros activos. Por eso aparece en una tabla separada, como referencia ilustrativa, y no como recomendación de asignación.
Aun así, el gesto tiene peso simbólico. El LTCMA es uno de los informes de referencia para fondos de pensiones y grandes inversionistas institucionales, y que incorpore el bitcoin muestra cómo el activo se ha ido abriendo paso en Wall Street. El propio reporte cita una encuesta de JPMorgan Private Bank a family offices: cerca de uno de cada diez dijo tener criptoactivos, y 17% planea priorizarlos. La gestora estima que el papel del bitcoin en los portafolios podría crecer si su volatilidad baja y sus correlaciones se estabilizan. Mientras tanto, recomienda someter cualquier posición a pruebas de estrés frente a ambos extremos del rango antes de invertir.