Bajo una fuerte presión ha navegado la industria salmonera en Estados Unidos -su principal mercado que representa más del 40% de sus ventas globales- desde que la administración Trump aplicó en abril de 2025 un arancel transitorio de 10% a las exportaciones chilenas y, sobre todo, cuando el rubro sufrió un incremento del gravamen a 12,5%, tras ser incluido entre los sectores afectos al castigo aplicado a productos de 60 socios comerciales a contar del 24 de julio pasado.
La sucesión de medidas implicó un duro golpe, ya que el impacto económico del primer arancel anunciado el año pasado -que en 15 meses ha significado cerca de US$ 1.400 millones- se profundizó por la nueva carga adicional cuyo efecto se estima, preliminarmente, en torno a US$ 65 millones más. Frente a ese escenario, la industria ha alertado sobre las repercusiones en los márgenes, capacidad de inversión y competitividad del salmón chileno.
Pero frente a este complejo marco arancelario, las exportaciones a EEUU han logrado mantener el crecimiento.
De acuerdo al último balance al tercer trimestre, los envíos en volumen subieron 9,3% (200.530 toneladas) y un 4,5% medidos en valor (US$ 2.051 millones). Así, ese destino se situó levemente por debajo del balance general de exportaciones de salmón que anotó incrementos de 11,2% en volumen (628 mil toneladas) y 7,83% en retornos (US$ 5.065 millones) comparado con el periodo enero-septiembre del año pasado, y se acercó a los niveles de 2022, los más altos en una década.
“Este dinamismo se explica principalmente por un mayor volumen exportado, destacando el mayor envío de filete fresco de salmón del Atlántico de los últimos años, en un mercado norteamericano con sólidos precios de referencia, lo que es una señal de su capacidad de absorción”, sostiene el presidente de SalmónChile, Patricio Melero.
A juicio del director internacional de Consejo del Salmón, Pablo Barahona, los avances de las empresas para incrementar su eficiencia, incorporar tecnología e innovar en procesos para mantener la competitividad -para salir al paso del estancamiento productivo de la salmonicultura- también “han contribuido a sostener el crecimiento de las exportaciones a EEUU pese a las mayores exigencias comerciales, junto a la relación comercial construida durante décadas y la demanda por salmón chileno”.
A estas alturas del año, el balance es mixto. Por un lado, la industria ha demostrado capacidad para hacer frente al ajuste de ingresos ante la imposición de nuevos aranceles a precios anteriormente pactados.
“Hemos tenido que ajustarnos de manera brusca, lo cual, obviamente, significa como efecto inmediato un menor precio para el productor y un mayor precio a los consumidores. Y, a medida que van pasando los meses, hemos ido trasladando esa diferencia de tarifa a un mayor precio para cubrirla, ya sea todo o en parte, al momento de renegociar los contratos. Y también está la opción de ubicar productos fuera de EEUU. Siempre hay margen de maniobra”, señala el CEO de Camanchaca, Ricardo García.
No obstante al incremento del valor del producto al consumidor final, el ejecutivo puntualizó que el esperable impacto sobre la demanda se ha visto moderada por un conjunto de tendencias en el mercado estadounidense. “Hay una demanda por proteína muy fuerte -donde un porcentaje alto de la población está utilizando los nuevos medicamento para bajar de peso y los nutricionistas recomiendan privilegiar las fuentes más sanas como el salmón- o bien la gente opta en general por una proteína saludable y a menor precio que la carne, que ha subido en forma importante”, detalla el ejecutivo.
Pero, al mismo tiempo, crecen las presiones sobre el negocio. Si bien las cifras registradas a septiembre pasado confirman una actividad comercial sostenida, Pablo Barahona puntualizó que “el valor de las exportaciones aumentó en una proporción menor a la del volumen, y a esto se suma el efecto de los aranceles que ha presionado los costos y estrechado los márgenes de las empresas", por lo cual puntualiza que " un mayor volumen exportado no necesariamente significa una mayor rentabilidad”.
En la misma línea, Patricio Melero subraya que la distancia entre los crecimientos en valor y en volumen se refleja en que “el precio FOB promedio de nuestras exportaciones a ese país ha bajado 4,4%, mientras el valor creció menos que en el resto de los destinos, donde aumentó 10,2%, diferencias que, si bien se dan en un escenario de aranceles, también responden a otros factores comerciales y de mercado”.
Las expectativas para el cierre de 2026
Con este conjunto de variables en juego, ¿cómo se proyecta el balance final para 2026?
Mientras el timonel de SalmónChile espera que la industria “mantenga un desempeño positivo este año, aunque seguiremos atentos al efecto del alza del arancel a 12,5%”, Pablo Barahona estima que Estados Unidos “seguirá siendo un mercado estratégico y esperamos mantener el dinamismo de las exportaciones hacia el cierre de 2026”.
En paralelo al resultado de la intensa negociación en curso entre la Cancillería y la Oficina del Representante Comercial de los Estados Unidos (USTR), tras el cierre de las primeras ronda sin acuerdo, “presumimos que esta es la condición que tenemos que vivir y eso implica, por un lado, llevar productos de mejor calidad todavía para obtener un mejor precio y, por otro, buscar otros mercados donde podamos obtener mejores condiciones”, indicó Ricardo García.
La alternativa de incrementar la presencia en otros destinos es plenamente compartida por la industria.“Sin perder de vista la importancia de Estados Unidos, en paralelo estamos avanzando en la diversificación de mercados para ampliar las oportunidades comerciales. Por eso, junto con los esfuerzos de las empresas en eficiencia e innovación, es fundamental seguir fortaleciendo la coordinación público-privada para avanzar hacia mejores condiciones comerciales”, señalaron desde el Consejo del Salmón. Entre los mejores desempeños en materia de retornos en lo que va transcurrido de este año, destacan los crecimientos porcentuales de China (41%) y Brasil (18%).