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DF Lab Opinión/ El factor humano, la ventaja real para que la IA innove
"Las empresas que están del lado ganador de esta brecha ya lo aplican: usan IA para escalar velocidad y datos, y reservan a las personas para lo que solo ellas pueden hacer decidir con criterio".
Por: Por Alejandro Goldstein, socio de Olivia
Publicado: Lunes 19 de octubre de 2026 a las 08:53 hrs.
Alejandro Goldstein, socio de Olivia
La ola de la inteligencia artificial (IA) ya no sorprende a nadie. Lo que sí está sorprendiendo -y marcando la diferencia entre las empresas que innovan de verdad y las que solo automatizan- es lo que ocurre alrededor de la tecnología: las personas.
Los números confirman la magnitud de la ola. Según un estudio de Mckinsey, el porcentaje de organizaciones que adoptan IA a nivel empresarial subió de 38% a 44% en apenas un año, y el uso de agentes de IA en al menos una función pasó de 27% a 40%. La adopción, sin duda, ya no es el problema.
El problema es otro. Un estudio del MIT analizó 300 despliegues empresariales de IA generativa y encontró que el 95% de los pilotos no genera ningún impacto medible en los resultados financieros, tampoco innovación. La causa no fue la tecnología: fue la falta de integración con las personas, los flujos de trabajo y la cultura de cada organización, lo que el propio MIT llamó la "brecha de aprendizaje".
McKinsey llega a una conclusión similar desde otro ángulo. En su reporte The State of Organizations 2026 recomienda invertir US$ 5 en personas por cada dólar invertido en tecnología de IA, porque la adopción tecnológica sin transformación organizacional rinde cada vez menos. Y va más allá: a medida que la IA asume más tareas de ejecución, las dimensiones más humanas del liderazgo -juicio, empatía, seguridad psicológica y propósito- se convierten en el principal motor de resiliencia, innovación y ventaja competitiva.
En Latinoamérica el desafío es igual de concreto. Un estudio realizado por Olivia junto a Deepple en más de 20 países mostró que solo dos de cada 10 empresas cuentan con una estrategia real de gestión del dato, aunque nueve de cada 10 sí consideran valioso contar con herramientas de IA para anticipar el comportamiento de sus equipos. La brecha no está en el interés: está en la capacidad de traducir intención en método.
La IA ejecuta. La inteligencia humana da sentido, contexto y adopción real, pues permite de verdad innovar. Y ese sentido -entender al cliente, leer una cultura organizacional, sostener la confianza de un equipo en medio de la incertidumbre- sigue siendo el ingrediente clave para conseguir innovar. Eso ninguna máquina lo reemplaza.
La frase que mejor resume este momento no es "la IA transforma la innovación", sino algo más preciso: la inteligencia humana es el ingrediente de valor que hace que la IA realmente innove.
Las empresas que están del lado ganador de esta brecha ya lo aplican: usan IA para escalar velocidad y datos, y reservan a las personas para lo que solo ellas pueden hacer decidir con criterio, cuidar la cultura y sostener el cambio en el tiempo para poder innovar.
La próxima ventaja competitiva no será tener más IA. Será tener equipos capaces de usarla con más humanidad en favor de la innovación.