El plan era mantener el negocio en marcha y usar sus ingresos para pagar las deudas. Con esa fórmula, Administradora de Franquicias Quidel Limitada, que maneja las marcas gastronómicas Platón y Troglodita, consiguió en 2023 un acuerdo con sus acreedores. Tres años después, ese intento de rescate terminó en liquidación.
El desenlace se produjo tras una acción de Mall Plaza, uno de los arrendadores de la empresa. La sociedad había apoyado el acuerdo, pero posteriormente acudió a la justicia para denunciar que Quidel no estaba cumpliendo lo prometido y que, además, seguía acumulando deudas mientras operaba.
La administradora describe en su perfil corporativo de LinkedIn un negocio que creció mediante franquicias. Fue fundada en 1996 y comercializaba sus productos bajo las marcas Platón y Troglodita en una red de 24 locales en Chile, atendiendo a más de 2,5 millones de clientes al año.
El acuerdo para seguir funcionando
La crisis financiera llevó a Quidel a solicitar su reorganización judicial en mayo de 2023. Según la demanda de Mall Plaza, el pasivo sujeto al acuerdo y con derecho a voto alcanzaba los $ 2.961 millones. El objetivo era dar continuidad al negocio. En lugar de liquidar sus activos, la empresa buscaría generar ingresos con su actividad comercial y destinar esos recursos a cumplir un calendario de pagos a sus acreedores.
La demanda sitúa la votación favorable del acuerdo en septiembre de 2023 y su aprobación judicial en noviembre de ese año. Los representantes de Quidel, Carlos y Jaime Hernán Matthews Infante, manifestaron su consentimiento y ratificaron su condición de avales y codeudores solidarios. Mall Plaza también votó a favor: tenía un crédito reconocido por unos $ 310 millones.
El acuerdo implicaba dos obligaciones distintas: pagar las deudas anteriores conforme al calendario pactado y cumplir con los nuevos gastos necesarios para mantener el negocio funcionando. Sin embargo, el centro comercial ligado a Falabella explicó que Quidel empezó a fallar en ambos frentes.
En octubre de 2024, el interventor encargado de supervisar el cumplimiento informó al tribunal que la empresa no había pagado íntegramente la cuota correspondiente a septiembre, en las condiciones establecidas en el acuerdo. Mall Plaza sostuvo después que el incumplimiento persistía y que no se había acreditado una regularización.
A ello se sumaron nuevos arriendos impagos. La demandante explicó que había mantenido los contratos para permitir que los locales continuaran operando, pero que las rentas generadas después del inicio de la reorganización tampoco se estaban pagando.
En su demanda, firmada en marzo de 2025, detalló unos $426 millones pendientes con diferentes locales de Mall Plaza. Para el acreedor, aquello mostraba que los ingresos del negocio no alcanzaban para sostener el plan. Calificó la situación como una “reinsolvencia”: la empresa había conseguido reestructurar sus obligaciones, pero no había superado la crisis y volvía a acumular deudas. Sobre esa base, solicitó declarar incumplido el acuerdo y proceder a la liquidación.
Del rescate a la liquidación
La resolución judicial que puso fin al intento de rescate señala que el acuerdo fue declarado incumplido el 6 de mayo de 2026. Posteriormente, el 28 de agosto, el 19º Juzgado Civil de Santiago decretó la liquidación de Quidel y nombró a María Loreto Ried Undurraga como liquidadora.
El tribunal ordenó requerir la entrega de los bienes de la empresa y convocar a los acreedores a presentar los documentos que respaldan sus créditos. El proceso pasó así de intentar sostener el negocio y reprogramar sus pagos a reunir sus activos y determinar las obligaciones que deberán ser atendidas en la liquidación.
Entre quienes acudieron a cobrar figura BCI, que presentó tres créditos Fogape Reactivación contratados en 2021. El banco reclamó cerca de $648 millones en capital e intereses devengados, con la porción en UF valorizada al 3 de septiembre de 2026, además de intereses penales.
También comparecieron Mall del Centro de Concepción, por unos $168 millones derivados del arriendo de un local, y Plaza Maule, por cerca de $42 millones en facturas pendientes. Los tres reclamos suman aproximadamente $858 millones, aunque representan solo una parte de los créditos presentados y no la deuda total de Quidel.
La liquidación sumó un nuevo avance el 23 de septiembre, cuando el tribunal ordenó a la liquidadora incautar los bienes, libros y documentos de Quidel y fijó para el 14 de octubre la primera junta de acreedores. En esa instancia se determinará quiénes tienen derecho a voto en el proceso. La resolución también tuvo por presentados los créditos de Mall del Centro de Concepción, Plaza Maule e Inmobiliaria Mall Viña del Mar, que serán reconocidos si no son impugnados dentro del plazo legal.