El comercio volvió a mostrar resiliencia en agosto. Pese a la contracción de la economía, la actividad del sector creció 2,2%, una cifra que el presidente de la Cámara Nacional de Comercio (CNC), José Pakomio, destacó este viernes como una señal de su rol como motor de la actividad. Sin embargo, advirtió que ese desempeño convive con un escenario marcado por la debilidad del empleo, la informalidad y nuevas amenazas para el sector.
Durante la inauguración del Encuentro Anual del Comercio 2026, y frente al Presidente José Antonio Kast, autoridades y empresarios, Pakomio realizó un duro diagnóstico sobre los cambios que enfrenta la industria y puso especial atención en un fenómeno que ha ganado terreno en distintas ciudades del país: los denominados “malls chinos”.
“La informalidad laboral erosiona las bases de nuestra economía y amenaza la competencia leal. Proliferan sin orden los llamados malls chinos alterando la cara del comercio que conocíamos y, de paso, devorándolo”, afirmó.
La referencia formó parte de un discurso en el que el dirigente abordó desde el desempleo y el crimen organizado hasta los cambios que está provocando la inteligencia artificial. Pakomio también manifestó la disposición del gremio a colaborar con la nueva administración. “Presidente, sabemos que la tarea que recibió no es fácil. Y por eso quiero comenzar diciéndole algo muy concreto: aquí estamos. Cuente con nosotros”, señaló.
La ofensiva contra el comercio ilícito
Uno de los principales planteamientos de Pakomio estuvo relacionado con la seguridad y con la transformación que, a juicio del gremio, ha experimentado la delincuencia que afecta al sector. Según la última encuesta de victimización de la CNC, un 56,6% de los comercios fue víctima de algún delito durante el primer semestre de este año.
El dirigente sostuvo que el problema ya no se limita a robos, hurtos o hechos de violencia contra trabajadores y clientes, sino que se ha extendido hacia actividades que buscan utilizar al propio comercio.
Entre ellas mencionó la extorsión, la incorporación a las cadenas de distribución de productos falsificados, piratas, de contrabando o robados, los establecimientos utilizados para encubrir actividades irregulares, los casinos ilegales y el crédito informal.
En ese contexto, Pakomio lanzó una propuesta directa al Gobierno. “Presidente, acá queremos proponerle un desafío concreto: Chile necesita dar un paso más y construir una verdadera política de Estado contra el comercio ilícito”, afirmó.
La CNC puso a disposición del Ejecutivo el trabajo que ha desarrollado durante la última década a través de su Observatorio del Comercio Ilícito y Seguridad (OCIS). Según explicó Pakomio, el objetivo no es crear una nueva estructura burocrática, sino contar con una hoja de ruta que articule prevención, fiscalización, persecución penal, municipios, policías y colaboración público-privada.
El presidente del gremio también destacó los resultados de “Sin Fachadas”, el canal de denuncias desarrollado por la CNC junto al Servicio de Impuestos Internos (SII), que permite que ciudadanos y fiscalizadores municipales reporten confidencialmente establecimientos con indicios de funcionamiento irregular. A la fecha, la plataforma acumula 1.000 denuncias.
Además, planteó que el Registro de Incivilidades incorpore fenómenos que afectan directamente al sector, como el comercio ambulante no autorizado y el hurto falta.
Empleo y mayor flexibilidad
El mercado laboral fue otro de los ejes del exposición. Pakomio recordó que el desempleo alcanza un 9,6% y sostuvo que casi 2,5 millones de trabajadores se encuentran en la informalidad, mientras cerca de un millón de personas quieren trabajar y no encuentran una oportunidad.
Frente a ese escenario, cuestionó que el mercado laboral siga operando con estructuras rígidas que, según sostuvo, muchas veces terminan cerrando oportunidades de empleo formal.
La CNC planteó avanzar en un estatuto laboral que reconozca las particularidades y la estacionalidad del turismo y de otros sectores con períodos de mayor demanda durante el año, como el comercio.
“Valoramos una adaptabilidad bien diseñada, pactada y equilibrada, que resguarde los derechos de los trabajadores y, al mismo tiempo, permita a las empresas sostener empleos formales y de mayor continuidad durante todo el año”, sostuvo.
En materia de turismo, Pakomio también volvió a impulsar herramientas como la devolución del IVA a los turistas y los incentivos tributarios al turismo de convenciones.
El dirigente retomó además una de las demandas que el gremio ha levantado en materia electoral. “Votar y trabajar no son incompatibles”, afirmó. A su juicio, garantizar plenamente el derecho de los trabajadores a sufragar no exige paralizar al comercio formal, perjudicando a pymes y trabajadores y dejando espacio a la informalidad.
Inversión todavía cautelosa
Pakomio también advirtió que la resiliencia mostrada por el comercio todavía no se traduce plenamente en nuevas decisiones de contratación e inversión.
Durante los primeros siete meses del año, las ventas presenciales en la Región Metropolitana acumularon un resultado prácticamente plano. A ello se suma que, aunque un 39,8% de las empresas espera aumentar sus ventas durante el segundo semestre, apenas un 15,5% proyecta incrementar su dotación.
En materia de inversión, un 34,2% de las empresas del comercio espera aumentarla durante la segunda mitad del año. Sin embargo, las expectativas son considerablemente más favorables entre las grandes compañías que entre las micro y pequeñas empresas.
Para Pakomio, esa brecha debe ser una señal de alerta. “Una recuperación que solo alcanza a quienes tienen mayor capacidad para absorber incertidumbre y nuevos costos difícilmente puede convertirse en un verdadero ciclo de crecimiento”, sostuvo.
En esa línea, apuntó a la carga que representa para las empresas de menor tamaño la suma de nuevas exigencias regulatorias. “Las regulaciones no llegan a las empresas por separado. Se acumulan”, afirmó.
El dirigente cerró defendiendo la necesidad de recuperar la inversión privada y destacó como ejemplo el proyecto Las Salinas, que contempla una inversión de US$ 1.200 millones al 2040 y más de 4.500 empleos directos durante sus primeros diez años.