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REGÍSTRATE AQUÍLas economías del continente han sido menos resistentes de lo que se esperaba.
Por: FT View, Financial Times
Publicado: Martes 3 de noviembre de 2015 a las 04:00 hrs.
Los aficionados del "despertar de África" — la premisa que ha augurado el rápido crecimiento del continente — han pasado una buena parte de los últimos 15 años negando vigorosamente que el impresionante desempeño económico fue impulsado esencialmente por la venta de productos básicos a China. Esa confianza está siendo puesta a prueba seriamente.
Las perspectivas se han ensombrecido considerablemente. El impulso del crecimiento en gran parte de África Subsahariana se está extinguiendo. El Fondo Monetario Internacional calcula que las tasas de crecimiento en la región caerán a sus niveles más bajos desde antes de la crisis financiera mundial y sólo se recuperarán marginalmente el próximo año.
Como muchas otras economías emergentes, las naciones de África Subsahariana están descubriendo que una preocupante proporción del aumento del crecimiento desde el año 2000 se basó en la exportación de materias primas caras y la importación de capital barato. China es el mayor socio comercial de la región, y la disminución de los ingresos provenientes de la venta de productos básicos en ese país está afectando a las economías africanas.
No es sorpresa que los más afectados sean los productores de petróleo como Nigeria y Angola, muy afectados por la caída del precio mundial del crudo. El FMI ha recortado sus predicciones de crecimiento este año, del 7 por ciento al 3.5 por ciento, para los ocho principales países exportadores de petróleo, los cuales representan aproximadamente la mitad del producto interno bruto de África Subsahariana.
Era inevitable que ocurriera cierta desaceleración, pero los gobiernos no se han preparado bien. Al no haber utilizado los abundantes ingresos de la década pasada para reconstruir las reservas, muchos de estos países están entrando a la crisis de los productos básicos con menos margen de maniobra fiscal que el que tenían cuando ocurrió la crisis financiera mundial.
Los países de ingresos medios con importantes exportaciones de productos básicos también se han visto en apuros. Por ejemplo, Ghana se ha visto en desventaja a causa de la caída de los precios del oro. Todo esto es también es una lección sobre cómo la mala administración de los recursos naturales puede convertir una bendición en una maldición.
Ghana descubrió petróleo en el año 2007 y comenzó a extraerlo en 2010. Pero en lugar de reducir la deuda pública, mantener los ingresos fuera del país en un fondo independiente o de hecho invertirlos a nivel doméstico para aumentar la capacidad productiva, Accra compró popularidad doméstica utilizando ingresos anticipados para triplicar los salarios de la administración pública y para expandir los subsidios a la energía, además de que pidió grandes préstamos del exterior.
En esto último, no fue el único país. Muchos países africanos emitieron eurobonos por primera vez en la historia conforme la búsqueda de rendimientos en un mundo de tasas de interés muy bajas impulsaba a los inversionistas a confines del mundo en desarrollo hasta entonces olvidados.
Al menos en el caso de Ghana, los desenfrenados empréstitos del exterior ahora parecen más insensatos de lo que parecieron en su momento. Los rendimientos de la deuda soberana del país se han disparado, la moneda se ha hundido y este verano el gobierno le pidió ayuda al FMI.
Los países de África Subshariana no parecen haber aprovechado la oportunidad de unas condiciones externas favorables para diversificarse y fortalecer sus economías lo suficiente como para prosperar a pesar de un cambio en esas condiciones. Deben mejorar el débil ambiente de negocios y la pobre infraestructura para sobrepasar sus tradicionales patrones de dependencia de los caprichos de los mercados de capital y de productos básicos.
Tampoco se debe exagerar en el pesimismo. El continente posee un enorme potencial, y la desaceleración del crecimiento es menos dramática que en otros mercados emergentes. Aun así, el subdesarrollo y la desigualdad siguen siendo muy elevados. La idea de que África Subsahariana se encontraba en una oleada de crecimiento sostenido que sacaría de la pobreza a grandes porciones de su población ha probado ser, al menos por el momento, demasiado optimista.
Entre las propuestas coordinadas por la Bancada Startup, está flexibilizar la bolsa junior, extender franquicias tributarias a la inversión en startups, eliminar el impuesto a la venta indirecta para tecnológicas y que Corfo pueda invertir en fondos de capital de riesgo.
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