Las grandes familias empresarias y sus respectivas oficinas (family offices) están acumulando mayores niveles de riqueza a nivel global, y parte de ella está cambiando de manos mientras convive la primera, segunda o tercera generación familiar.
Además de rentabilizar sus inversiones, estos actores hoy enfrentan otro desafío: preservar el legado de quienes lo construyeron.
Así lo planteó, en conversación con DF, el asesor del multifamily Legatum Governance, Andrea Cuomo, quien cuenta con una extensa trayectoria en la banca privada internacional y asesoría a altos patrimonios. Pasó por Credit Suisse -absorbido por UBS-, Quilvest y Julius Baer.
En este último banco estuvo a cargo durante más de seis años de México y América Hispana, donde asesoró a diversos family offices chilenos.
“Las familias empresarias llegan a un punto de riqueza y comodidad donde lo que les interesa es cómo hacer continuar la familia”, aseguró.
Agregó que la industria del wealth management está ampliando su campo de acción. “El patrimonio antes era sinónimo de dinero, inmuebles o empresas familiares. Hoy en cambio, el patrimonio es un concepto mucho más amplio, donde se incluye la parte socioemocional de la familia, que es justamente lo que permite generar continuidad”.
“El 51% de las sucesiones que fallan se debe a que no se quiere trasladar el poder, o que la siguiente generación aún no está preparada”, planteó Cuomo.
Esta tendencia también está modificando los servicios que ofrecen las entidades financieras: “Los bancos, por ejemplo, están armando equipos que solamente se dedican a la gobernanza o educación, además de la planificación patrimonial o wealth planning”.
Para Cuomo, esta tendencia cobra especial relevancia en un contexto donde “hay una concentración de riqueza que está pasando de una generación a la próxima”.
Sin embargo, el proceso no está exento de dificultades. Explicó que en el caso de sucesión familiar, cuando existen problemas, un 37% están explicados por conflictos entre hermanos; y según Cuomo, “el 51% de las sucesiones que fallan se debe a que no se quiere trasladar el poder (a otro miembro de la familia) o que la siguiente generación aún no está preparada”.
Según el experto, “el 100% de las familias que sí les interesa escuchar y conocer qué hicieron sus pares que llegaron a la cuarta generación, es porque también tienen más ambición de trascendencia”.
Su vínculo con Chile
Cuomo mantiene una relación de larga data con el mercado local asesorando a family offices. Actualmente, trabaja con cerca de 10 familias.
Su trabajo no siempre implica administrar directamente las inversiones. En ocasiones, participa en la creación de estructuras que posteriormente operan de manera independiente. “En algunos caso ayudo a armar el family office, diseño la gobernanza de las inversiones y después ellos siguen por su cuenta”.
Respecto del escenario económico chileno y las recientes reformas orientadas a la reconstrucción económica y el mercado de capitales, Cuomo destacó la importancia de atraer recursos para financiar la actividad productiva.
“Las naciones ricas son las que reciben inversiones tanto de adentro como de afuera. Estas inversiones se transforman en bienes de capital que aumentan la productividad. Al incrementar esta última los trabajadores ganan más dinero y los mercados de capitales apalancan todo eso”, finalizó.