Luego que la bolsa brasileña se desplomara casi 17% por la reelección de Luiz Inácio Lula da Silva, el verdadero desafío del mandatario recién comienza: convencer a los inversionistas de que la mayor economía de América Latina puede poner orden en sus finanzas públicas, en medio de una trayectoria de deuda que Goldman Sachs considera insostenible y con escasas posibilidades de impulsar grandes reformas.
Todo esto, ocurre en un contexto en el que el ministro de Hacienda de Brasil, Dario Durigan, reafirmó este martes el compromiso del gobierno con la estabilidad fiscal. "Vamos a buscar formalmente el centro de la meta fiscal. Presentaremos medidas legislativas para ello y entregaremos todas las herramientas necesarias para evitar dudas jurídicas sobre nuestro compromiso de alcanzarla", aseveró Durigan ante los medios locales.
Las cifras explican la preocupación. Según Goldman Sachs, el déficit fiscal del país superó el 8% del Producto Interno Bruto (PIB) durante los últimos cuatro años, mientras que la deuda pública bruta sobrepasó el 82% del PIB y continúa creciendo.
Señales bajo la lupa
Así, superada la reacción inicial de los mercados, ahora las miradas quedaron puestas en las primeras decisiones económicas del mandatario. Y hay una especialmente relevante: quién encabezará el Ministerio de Hacienda bajo su siguiente mandato.
Los inversionistas también estarán atentos a las medidas para contener el deterioro de las cuentas públicas y de las modificaciones que requerirá el presupuesto de 2027.
“Los mercados premiarían la claridad, las políticas ortodoxas y la urgencia”, planteó el reporte del mencionado banco, que cuestionó que ninguno de los dos candidatos presidenciales presentó durante la campaña un plan detallado para abordar los desequilibrios.
Goldman Sachs prevé, como máximo, medidas modestas para contener el crecimiento del gasto público primario, acompañadas de nuevos incrementos tributarios. Además, anticipó que Lula mantendría al sector público y a las empresas estatales como motores del crecimiento y la inversión.
Además, un ordenamiento fiscal también abriría espacio para una normalización más sostenida de las tasas de interés, en momentos en que Brasil enfrenta una economía que pierde dinamismo y una inflación todavía elevada.
"La nueva administración deberá equilibrar sus promesas de campaña con un estricto ajuste fiscal para contener una inflación que supera el rango meta del Banco Central del 4.5% y convivir con una restrictiva tasa de interés de referencia (Selic) fijada en 13,75%", sostuvo el jefe de renta variable de Vector Capital, Jorge Tolosa.
Congreso
A las dificultades económicas se suma un escenario político más complejo. De acuerdo con el análisis, los partidos de derecha y centroderecha controlarán el 57% de la Cámara de Diputados y el 63% del Senado.
El desafío será especialmente complejo para las reformas constitucionales que requieren una mayoría de dos tercios. Conseguir esos respaldos, indicó Goldman Sachs, obligará al Ejecutivo a negociar con partidos de centro, que podrían exigir a cambio cargos ministeriales y mayor influencia sobre el presupuesto.