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Andrés Sanfuentes

Pensiones: un empate políticamente correcto entre varios equipos

Andrés Sanfuentes Ingeniero comercial U. de Chile Miembro del directorio del Centro de Estudios del Desarrollo

Por: Andrés Sanfuentes | Publicado: Miércoles 3 de mayo de 2017 a las 04:00 hrs.
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La propuesta del gobierno de aumentar de 10% a 15% la cotización laboral ha centrado la discusión sobre las pensiones. Si bien el incremento es de cargo de la empresa, será financiada por ambas partes en proporciones que dependerán de los factores que inciden en el costo laboral, es decir, el tipo de empresa, el sector productivo y la productividad del trabajador. En todo caso, reduciría la demanda por trabajo e incidirá en el empleo; si no es hoy será en el futuro. Al mismo tiempo, fomentaría la informalidad, porque la iniciativa no establece medidas para evitar la evasión y elusión que realizan muchos empresarios.

La medida es regresiva porque no afecta a segmentos de la sociedad en los cuales se encuentran personas de altos ingresos, como las rentas del capital, los trabajadores independientes, los rentistas y aquellos que “boletean”.

La propuesta no trata aspectos centrales como aumentar la edad de retiro en forma importante aunque pausada, por factores demográficos. Lo propio ocurre con la igualación de la edad entre hombres y mujeres, diferencia que no tiene base excepto por los períodos de maternidad. Sin embargo, ambos temas son odiosos popularmente, en especial en períodos electorales. En todo caso, se anuncia crear estímulos para retrasar la permanencia de las mujeres en su trabajo, lo que es positivo. Se podría complementar con subsidios a aquellas que estén en períodos pre y post natal, de manera de cubrir algunas lagunas provisionales.

Entre las medidas positivas de la propuesta se debe señalar aquella que quita a las AFP la capacidad de designar directores en representación de las acciones de sociedades anónimas que administran en sus fondos de pensiones. Son meros administradores de los fondos, no propietarios de esos activos. La idea es encargar a un ente autónomo la participación en esa designación, como la Alta Dirección Pública o el Consejo Técnico de Inversiones. Así se evita uno de los mecanismos usuales de concentración de poder y de regalías existente en el empresariado.

Otra innovación es separar las funciones comerciales y financieras que manejan las AFP en entidades separadas, lo cual facilitaría una mayor competencia y la incorporación de otras entidades al sistema. Por otra parte, sería un aporte establecer que las AFP no solo se beneficien de las utilidades que perciban sino que también les afecten las pérdidas de los fondos de pensiones administrados. Asimismo serían convenientes los cambios en la licitación de carteras, subiendo su período de vigencia de 2 a 4 años, así como licitar otras con imponentes antiguos.

Entre los aspectos ausentes destacan:

a) La postergada obligación de incorporar a los trabajadores independientes, sumándose al populismo tan frecuente en los últimos años.

b) Medidas concretas para combatir la evasión y elusión en las cotizaciones, sean por abusos empresariales o por acuerdos entre ambas partes.

La discusión sobre el destino del 5% adicional ha sido confusa. Ocupar parte en un fondo especial para financiar las pensiones bajas haría que aquellas de los imponentes de las AFP no aumentaran los montos requeridos. Si se busca incrementar los ingresos de los adscritos al Pilar Solidario, debería financiarse con el presupuesto fiscal, lo cual podría hacerse con un incremento del IVA en un punto, como lo propuso José Pablo Arellano, financiado por todos los chilenos en proporción a su consumo y no con las cotizaciones laborales.

La crisis en el sistema de pensiones tiene muchas causas, resaltando el comportamiento de los gremios del gran empresariado, en especial de los representantes de las propias AFP, que no parecen captar el repudio generalizado y el creciente malestar que se generó (“no+AFP”), sino que persisten en defender el sistema sin cambios, olvidando que han sido parte de las dificultades actuales, con sus manejos administrativos y la publicidad engañosa que prometía tasas de reemplazo inalcanzables para la mayoría de los cotizantes, a causa de las previsibles “lagunas” y los cambios demográficos. ¡Pónganse las pilas si quieren subsistir!

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