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Cambio de ruta en la agenda del directorio tras el 18-O

Cristián Lefevre Presidente de EY

Por: Cristián Lefevre | Publicado: Miércoles 12 de febrero de 2020 a las 04:00 hrs.
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Cristián Lefevre

Antes de los acontecimientos del 18 de octubre, el mercado local ya estaba dando señales de que las empresas tenían que adaptarse a un nuevo contexto social, con un mercado más crítico y una sociedad exigiendo mayor velocidad al empresariado en todos los aspectos. Tras el estallido esto queda en evidencia, ya que se produjo una caída en las evaluaciones en los cinco pilares que mide el estudio La Voz del Mercado 2019 efectuado por la Bolsa de Santiago y EY Chile: estrategia de negocios, ambiente de control (riesgo), transparencia, trato justo e igualitario, y gestión de sostenibilidad.

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El reporte —que cada año evalúa los gobiernos corporativos de las empresas IPSA— concluye que un 89,7% de los actores del mercado espera que la agenda del directorio cambie tras los movimientos sociales que está viviendo el país, y entre las prácticas más recomendadas por los encuestados están una mejor y más integral gestión de riesgos, y mayor foco en aspectos sociales.

Los cambios en el entorno social superan las políticas y estrategias que hasta ahora han realizado las compañías chilenas, las que deben adecuarse rápidamente a la nueva realidad. Después de la crisis se ve la urgencia de realizar ciertas modificaciones y mejoras en temas como una supervisión más integral de los riesgos, reputación corporativa y gestión en materia Ambiental, Social y Gobierno Corporativo (ASG), los cuales son fundamentales para el desarrollo del negocio. Además, las empresas deben ser más activas en la adopción de las mejores prácticas y estándares internacionales y en la difusión de su actividad es relevante contar con el reconocimiento de la sociedad.

La también llamada licencia social para operar —el grado en que una organización y sus actividades cumplen con las expectativas de las comunidades locales, la sociedad civil y los diversos grupos que la componen— juega aquí un rol crucial para que una empresa tenga continuidad en el tiempo.

La responsabilidad de la empresa con sus colaboradores ha surgido con fuerza en los últimos meses (saber dónde viven, cuánto ganan, cuántos hijos tienen, sus preocupaciones, etc.). Hoy se pide más cercanía y monitoreo a nivel de directorio y sus comités con el objetivo de que tengan una verdadera participación. Por otra parte, los controladores deben también involucrarse en la nueva agenda y en la elección y conformación de directorios más diversos, con el fin de tener empresas que realmente sean actores sociales y promuevan las buenas prácticas con todos sus stakeholders y otras industrias.

No podemos olvidar que las empresas son actores relevantes de la sociedad y que tienen una gran responsabilidad de desarrollar proyectos que no sólo se justifiquen económicamente para los inversionistas, sino que también entreguen valor a todos sus públicos de interés: accionistas, clientes, colaboradores, proveedores, autoridades y comunidad. La buena gestión de factores financieros, ya no es suficiente para tener un buen gobierno corporativo y para que la sociedad lo valide.

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