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China y su (potencial) grandeza

Sebastien Leroux Director ejecutivo FutureBrand Chile

Por: Sebastien Leroux | Publicado: Martes 20 de agosto de 2019 a las 04:00 hrs.
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Sebastien Leroux

En poco más de una semana se inicia una nueva versión del Chile Week China, instancia de profundización de la relación bilateral con el gigante asiático no sólo a nivel comercial, sino también socio-cultural.

¿Con quiénes nos estamos relacionando? Hay cosas que tenemos claras: se trata del país más poblado del mundo; su economía crece en forma sostenida año a año, estando llamada a ser –más temprano que tarde- la primera potencia económica mundial; y que la suma de lo anterior, la tiene convertida en el principal destino de nuestras exportaciones.

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Es lógico, entonces, tener a esta potencia como amigo, hermano, socio y/o partner comercial. Pero China debe mejorar si es que quiere, una vez alcanzada la cima económica, ser un verdadero (y admirado) líder global.

En el reciente estudio de marca país FutureBrand Country Index, que cruza dimensiones de propósito (sistema de valores, calidad de vida, potencial de negocios) con dimensiones de experiencia (patrimonio y cultura, turismo y “Made in”), China sólo está 29° en el ranking global. Para una nación que se enorgullece tanto de sus logros culturales y económicos, así como de su cada vez más potente tecnología propia, debe ser difícil conformarse con estar tan por debajo de Japón (1°) e incluso de Corea del Sur (20°).

En el informe de 2014, cuando ocupó el puesto 28, se previó que China avanzaría más, impulsada por sus negocios, innovación y potencial tecnológico, que sería un país que la gente probablemente visitaría. Pero algo parece haber salido mal. ¿Qué está frenando a China?

Su atractivo para los turistas está mermado por las preocupaciones sobre tolerancia, libertad política y seguridad. La cobertura de noticias sobre el historial de China en materia de derechos humanos –y lo que está pasando en Honk Kong agrega más dudas-, continúa disuadiendo a aquellos que buscan establecerse en el país y hacer negocios allá.

En materia de censura, lo de internet es un ejemplo negativo. Hace no mucho se han bloqueado todas las ediciones en idioma de Wikipedia, uniéndose a WhatsApp, Gmail, Dropbox y muchos sitios web y servicios digitales destacados. En el siglo XXI, todo esto es crucial.

Pero la reducción de las libertades personales y profesionales no son los únicos factores que empañan el atractivo de China. El medio ambiente es una de las dimensiones que va en picada, con niveles de contaminación del agua y el aire que generan problemas cardíacos, pulmonares y otros. El gobierno chino no parece planear cambios radicales (por ahora) para revertir estos daños ambientales, quizás porque su mira está puesta casi exclusivamente en la economía, donde los protagonistas son conglomerados como Kweichow Moutai, Alibaba Group y, claro, Tencent, la mayor empresa tecnológica de Asia.

En el Año del Cerdo –y en los que vendrán- China tiene mucho trabajo que hacer para convencer a la gente de que debería estar codeándose con grandes marcas país como Japón, Noruega y Suiza, porque no sólo de la buena economía viven las naciones.

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