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¿Debe subir la tasa máxima del impuesto a las personas?

Javiera Contreras Socia líder de Consultoría Tributaria de EY Chile

Por: Javiera Contreras | Publicado: Jueves 10 de enero de 2019 a las 04:00 hrs.
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Javiera Contreras

El debate parece haber despertado de su letargo. Con los partidos de oposición ya entregando sus propuestas, ha resurgido una discusión que tenía disconforme a varios: la del impuesto a las personas de altos ingresos.

Disconforme, dado que muchos consideraron inexplicable que una reforma (la de 2014) que decía tender a la progresividad y equidad haya rebajado la tasa del tramo más alto del Impuesto Global Complementario (IGC) de 40 a 35%, tramo que sólo afecta a quienes ganan más de $67 millones anuales; es decir, unos $5,5 millones mensuales. Si consideramos que el 70% de los trabajadores chilenos gana alrededor de $554 mil mensuales —según la Encuesta Suplementaria de Ingresos del INE del año pasado—, no es de extrañar que la opinión pública considere que la rebaja al tramo superior estuvo orientada a beneficiar a los ricos y súper ricos.

La oposición, era obvio, ha propuesto como uno de los pisos mínimos para aprobar el proyecto reponer el tramo superior a 40%, o bien crear un nuevo tramo al que aplique dicha tasa.

¿Es una medida adecuada?

Antes de responder se hace indispensable distinguir dos dimensiones de la discusión. Una es técnica y la otra política. La técnica (que es la que se ha expresado hasta ahora en el debate) dice relación con cuánta recaudación generaría este cambio, y si sería suficiente para compensar -asumamos por un momento que el proyecto como está no lo hace- la menor tributación originada por la reintegración total del sistema.

La dimensión política es más bien simbólica y de justicia (independiente de los números). ¿Sería una buena señal revertir una medida que se estima inequitativa? ¿Es justo a lo menos como línea de base (independientemente de si por sí solo basta)?

La respuesta que puede darse en cada ámbito no necesariamente es armónica. Si bien para la clase política la decisión será obvia -atendida la dimensión simbólica- en el ámbito técnico es difícil predecir cuánto aumentaría la recaudación, ya que ante un cambio de tasa no es evidente que el flujo porcentual de utilidades repartidas a los dueños de empresas de tasa tope se mantenga. Considerando que sólo el 5% de quienes perciben dividendos o retiros de empresas se encuentran en el tramo superior de IGC (el dato es del ex ministro de Hacienda, Rodrigo Valdés), las personas afectadas podrían tener incentivos para acudir a otras fuentes de ingresos, distintas a los dividendos y retiros (que en el caso de ellos si existen).

Y es que el problema de fondo no es la tasa marginal. Según datos de la OCDE, Chile se encuentra en los últimos lugares en cuanto a tributación de personas (sólo 10% de la recaudación total, versus el promedio OCDE de 24%). La tasa y tramo superior es apenas uno de los múltiples factores que debiera abarcar la discusión, pero debieran incluirse como elementos a reevaluar el tramo exento, erosiones a la base y sistemas de devoluciones, entre otros.

Discutamos en serio y no nos quedemos en un titular de impacto político.

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