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El desorden contable del presupuesto público

Gustavo Díaz economista Instituto Libertad

Por: Gustavo Díaz | Publicado: Viernes 4 de mayo de 2018 a las 04:00 hrs.
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Gustavo Díaz

El miércoles, en su exposición ante la Comisión de Hacienda de la Cámara de Diputados, el ministro Larraín ratificó sus apreciaciones en cuanto a que existen programas por más de US$ 5.500 millones que no tienen financiamiento explícito en el Presupuesto, contradiciendo las declaraciones del exministro Eyzaguirre que apuntan a que no se trata de una presión de gastos, sino que más bien es una proyección de gastos potenciales, es decir estimaciones de gastos y no gastos comprometidos.

Así las cosas, la polémica generada entre el actual ministro y el anterior jefe de las finanzas públicas escribe un nuevo capítulo, en el que se mezclan los conceptos de gastos comprometidos con gastos potenciales.

En el marco de la Ley de Responsabilidad Fiscal, los gobiernos se ven obligados a identificar una serie de compromisos financieros que se ha adquirido en el pasado, que no se pueden modificar en forma unilateral y que su magnitud y cronología depende de eventos futuros inciertos, son los llamados pasivos contingentes. Estas obligaciones financieras suelen no incorporarse de manera explícita en el presupuesto ni en los estados financieros tradicionales como otros instrumentos de gasto público, tales como: subvenciones, subsidios, la inversión tradicional o préstamos directos.

Los pasivos contingentes, en Chile, se relacionan con los compromisos fiscales derivados de los ingresos mínimos garantizados de las obras públicas concesionadas, la deuda de las empresas públicas a las cuales se les ha otorgado la garantía del Estado, la garantía estatal a los créditos para el financiamiento de estudios superiores, la garantía estatal a los depósitos, las demandas contra el Fisco, los fondos de cobertura de riesgos de la Corfo y el Fondo de Garantía para Pequeños Empresarios, a los que se suman –sin ser considerados pasivos contingentes propiamente tal- gastos asociados al sistema de pensiones.

Los programas identificados sin financiamiento no obedecen a pasivos contingentes, y esto es así porque su ocurrencia está programada con anticipación. Por mencionar algunos ejemplos, están los gastos asociados a la APEC 2019; o los mayores gastos que significan las deudas previsionales y remuneracionales en aquellos colegios que sean traspasados desde la municipalidad al servicio de educación local, lo que está contemplado en la creación del Sistema de Educación Pública. También es el caso del sobregasto hospitalario por prestaciones no financiadas del Ministerio de Salud o el diferencial no financiado del monto de licencias médicas, el que ha aumentado por el crecimiento de las remuneraciones y el aumento en la cantidad de días de licencias.

Más que proyecciones de gastos lo que hay es un desorden contable, y conviene revisar exhaustivamente estas obligaciones financieras puesto que fácilmente podrían impactar severamente la sostenibilidad fiscal del país.

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