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Enrique Manzur

Reforma previsional: más allá de lo técnico

Enrique Manzur Mobarec Ph.D Vicedecano Facultad de Economía y Negocios Universidad de Chile

Por: Enrique Manzur | Publicado: Miércoles 7 de noviembre de 2018 a las 04:00 hrs.
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Existe razonable consenso, a nivel técnico, de los principales cambios que requiere el sistema de pensiones. Por una parte, la evidencia muestra que una cotización del 10% de la remuneración resulta absolutamente insuficiente para financiar períodos cada vez más largos de pensión. Si a comienzos de los 80 una mujer que cumplía 60 años vivía en promedio hasta los 82, hoy la expectativa es que supere los 90 años.

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Lo anterior significa que el período que el fondo debe financiar es un 40% mayor que al inicio del sistema (en el caso de los hombres el porcentaje de incremento es similar). De esta forma, la propuesta de aumentar la cotización obligatoria en un 40% (de 10% a 14%) viene a compensar nuestra mayor expectativa de vida. Es importante considerar que el promedio de aporte previsional en los países OCDE es de un 18% y que en el antiguo sistema de reparto superaba el 20%.

La reforma también propone entregar incentivos para retrasar de manera voluntaria la jubilación, especialmente en el caso de las mujeres, dado que ellas se pensionan antes (60 vs 65 años) y son más longevas. Adicionalmente, se busca premiar a quienes coticen por períodos más extensos. De acuerdo a las cifras de la Superintendencia de Pensiones, sólo un 20% de quienes se pensionaron durante el primer semestre de 2018 cotizaron por más de 30 años y más de la mitad lo hizo por menos de 20 años, dato no menor considerando que en el antiguo sistema no hubiesen tenido derecho a pensión. Por último, el proyecto incluye un fortalecimiento del Pilar Solidario, a través de incrementos en la pensión básica y los aportes solidarios, con un costo total en régimen de US$3.500 millones anuales.

Sin embargo, además de los parámetros técnicos, la reforma también debiera hacerse cargo del profundo desconocimiento y desapego de la población respecto del actual Sistema Previsional. Estudio tras estudio han mostrado que los trabajadores no conocen los elementos más básicos del sistema ni tampoco se sienten partícipes del mismo. Sólo tres de cada 10 trabajadores conoce la rentabilidad que obtienen sus fondos y un porcentaje aún menor sabe el monto de la comisión que les cobra su AFP por su ahorro previsional. Por ello no debiera extrañar que, en la práctica, la principal razón de los afiliados para cambiarse de AFP no sea la rentabilidad o el costo, sino recibir un regalo.

A esto se suma que los cotizantes tampoco participan en el manejo de sus cuentas individuales, lo cual queda reflejado en que un porcentaje importante de afiliados se encuentra asignado a un multifondo por default y no por decisión propia. Un factor que influye en esta situación es el hecho de que en Chile los trabajadores se focalizan en el sueldo líquido y no consideran las cotizaciones como parte de su remuneración. A modo de ejemplo, imagine cómo cambiaría la conducta de los afiliados si recibieran su sueldo bruto y fuese su obligación realizar mensualmente la cotización.

Así, otro importante desafío de la reforma debiera ser idear mecanismos para incrementar el involucramiento de los trabajadores en su pensión.

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