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Guillermo Tagle

El “ardid” de las represas

Por: Guillermo Tagle | Publicado: Viernes 20 de mayo de 2011 a las 05:00 hrs.
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La palabra “ardid” llegó de vuelta al vocabulario de prensa cotidiano, producto de las investigaciones que se llevan a cabo en el Ministerio de Vivienda. Una rápida encuesta entre estudiantes universitarios mostró que pocos conocían realmente su significado y, por lo tanto, no entendían lo que estaba pasando. Según la Real Academia de la Lengua, “ardid” significa “artificio, medio empleado hábil y mañosamente para el logro de algún intento”.



Nuestro país enfrenta un conflicto importante, que genera fuertes posiciones y divisiones, por la aprobación de la construcción de plantas generadoras de electricidad en Aysén. Es probable que éste se convierta en uno de los conflictos políticos y sociales más fuertes que deberá administrar el actual gobierno. Es la razón, por la cual parece relevante destacar algunos principios fundamentales que pueden estar detrás de cada una de las posturas. Esto porque el “ardid” de quienes invitan a combatir la construcción de represas, puede estar justamente en convocar a luchar por un objetivo que, en lo visible y explícito, resulta difícil no adherir, pero donde la verdadera causa de la diferencia entre lo que defiende una versus otra postura, está en los fundamentos y principios que inspiran la vida de cada uno.

El hombre fue creado a imagen y semejanza de Dios y se le otorgó el mandato y privilegio de crecer y multiplicarse, de trabajar, cuidar y transformar la naturaleza, para crear progreso y bienestar para él y toda su especie. Para los que adherimos a este principio fundamental, resulta natural apoyar este nuevo emprendimiento. Gracias a la riqueza natural de nuestra Patria, la fuerza limpia del agua en una trayecto corto desciende con abundancia y permite iluminar y generar actividad, a parte importante de nuestra Nación. Cuando este proyecto esté en plena operación, nuestra Tierra no estará habitada por nosotros, que hoy nos debatimos entre una y otra postura. Es una obra para los hijos y nietos de quienes hoy han decidido emprender, a favor o en contra de este proyecto. 
Las posturas que se oponen, atraen masivamente a la opinión pública, argumentando respecto de la importancia de preservar el ambiente y las vistas, libres de represas y libres de cables de transmisión que interrumpan el entorno. Efectivamente, nunca es agradable que se nos interrumpa la visibilidad con obras materiales, especialmente si son mal diseñadas. Cambios en los planos reguladores que de pronto dejan un vecindario en sombra o atochamiento, antenas de telefonía celular, son casos que a diario tenemos que administrar, que a todos nos toca vivir y que pueden generar la misma incomodidad que las futuras torres de transmisión que habrá que construir, desde el norte o el sur, para alimentar las ciudades del centro de Chile.

Quienes sostienen y promueven la campaña en contra del desarrollo hidro energético de Aysén puede ser, en algunos casos, porque no adhieren ese principio fundamental antes mencionado. Si alguien no cree que el hombre tiene derecho a buscar el progreso económico y social, si no cree que sea bueno multiplicarse, cuidar y transformar la naturaleza para lograr el propio sustento, si no cree que sea bueno que en el próximo siglo nuestra tierra pueda ser bien poblada y trabajada por más habitantes que los actuales, efectivamente tiene argumentos para estar contra las represas.

Lo importante, para decantar qué postura genera mayor apoyo y consenso, es necesario transparentar los principios fundamentales que las sostienen. Para los que queremos crecimiento y progreso, es obviamente importante que esto sea logrado respetando el medio ambiente, preservando la belleza y pureza de la naturaleza. Sin que para ello sea una respuesta válida, la inamovilidad o el statu quo de los recursos que la naturaleza nos provee.

Para quienes salen a protestar o descalifican el trabajo y los riesgos que algunos han emprendido para crear de la naturaleza una fuente de supervivencia y bienestar para las futuras generaciones, es importante reflexionar y resolver, cuál es el principio fundamental que les interesa defender. Quien cree que es bueno el hombre crezca, se desarrolle y multiplique y, al mismo tiempo, se opone a la construcción de centrales en Aysén por el impacto que ellas producirán en la belleza del entorno natural, es posible que esté siendo víctima del “ardid” de la Patagonia sin represas.

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