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Mayday, Mayday, Mayday

Sebastián Izquierdo R. Director ejecutivo Horizontal

Por: Sebastián Izquierdo R. | Publicado: Lunes 30 de marzo de 2020 a las 04:00 hrs.
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Sebastián Izquierdo R.

Quienes trabajan o conocen de aviación sabrán que el título de esta columna dice más que una palabra repetida. Es en realidad parte del código universal que permite la comunicación entre pilotos y aeropuertos de todo el mundo. ¿Cuál es su significado? Auxilio.

Al respecto, creo que nadie está al margen de la mortífera situación que están viviendo las aerolíneas de todos los países en que el Covid-19 ha secuestrado el escenario. No por nada, hace algunos días el gerente de Latam pedía auxilio al Gobierno. ¿Debe éste tender su mano o no?

La respuesta no es tan obvia. No es lógico pensar que no tenga que hacerlo por tener otras prioridades; ni tampoco que posea un deber indiscutible en cuanto al rescate de esta empresa. Lo cierto, es que hay un contexto que no es simple para nadie. Si bien, por una parte, no se debe poner en duda que la principal preocupación del Ejecutivo en la actualidad debiese ser la salud de los chilenos, tampoco se puede dar por sentado que en un futuro (no tan lejano) la crisis que está atacando de lleno al mundo aeronáutico -y otras grandes empresas- no tenga importantes consecuencias para todo el país.

En esta línea, la decisión que se tome no puede ser en pos del beneficio de accionistas o acreedores, sino más bien debe evitar externalidades de impacto sistémico. Es decir, la determinación no debe ser ideológica, sino eficaz.

Si se desestabiliza el aparato productivo, la protección de los puestos de trabajo y el abastecimiento de la población se verán directamente afectados. En esta línea, es que la experiencia internacional nos da señales sobre el valor que tendría el hecho de que el Estado sirva de salvavidas momentáneo para ayudar a aquellas empresas clave. En Estado Unidos, por ejemplo, se aprobó un paquete de diversas medidas con el fin de rescatar a la industria aeronáutica; de igual forma, en Brasil se dio un plazo de 12 meses para devolver el valor de los boletos a los clientes, y se autorizó la reducción de jornada con rebaja proporcional de sueldos.

Algunos podrán pensar: ¿Y por qué no concentrarnos en las PYME? Por supuesto que también es importante velar por ellas. Sin embargo, no podemos olvidar que si bien sólo el 2% de las empresas son “grandes”, ellas generan un 87% de las ventas totales y aportan al 40% del empleo.

Considerando que el mercado cumple un rol público, no es insensato buscar alguna solución pública para este problema. Tal vez la respuesta se encuentre en la nacionalización parcial y transitoria de ciertas empresas. Incluso, esta opción brindaría la posibilidad de que, en un futuro -gracias a aquellas acciones que adquiriría el Estado-, nuestro país fuese más rico una vez que vuelvan a subir en valor. O tal vez no. Pero atención, que lo que está sucediendo no sólo afecta a la industria, sino a aspectos mucho más profundos. ¿Qué ocurrirá, por ejemplo, con la interconectividad?

Lo único que está claro de momento es que urge una mano capaz de rescatar a aquellos aviones que, producto de un virus imparable, están cayendo uno tras otro. Sea un ayuda estatal, o sea un ayuda privada, se escucha alto y claro el desesperado “mayday, mayday!”.

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