Pilita Clark

Datos de los empleados se pueden usar para el bien, pero hay que tener cuidado

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Por: Pilita Clark | Publicado: Lunes 2 de agosto de 2021 a las 04:00 hrs.
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Si alguna vez te encuentras con Kevin Ellis, el CEO de 58 años de PwC en el Reino Unido, échale un vistazo a su muñeca derecha. Es casi seguro que veas uno de esos dispositivos de reloj fitness que la gente usa para ver qué tan rápido late su corazón y si caminaron tanto el martes como el lunes.

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En este caso, se trata de un rastreador Garmin Vivosmart 4 y Ellis lo tiene puesto en la cama, en la ducha y por supuesto cuando está trotando para alcanzar su objetivo de 600 “minutos de intensidad” de ejercicio a la semana.

“La única vez que me lo quito es para recargarlo”, dijo el otro día, y agregó que pensaba que la mayoría de los miembros del directorio en el grupo de consultoría también ha estado usando los dispositivos. “No le pedí a la junta que lo hiciera”, dijo. “Simplemente, todo el mundo estaba interesado”.

Bueno y tal vez tienen razón, ya que el Garmin de Ellis no es exactamente lo que parece.

Es uno de los 1.000 rastreadores de actividad física que PwC le ofreció a su personal en el Reino Unido el año pasado, después de que comenzaran los primeros confinamientos por el Covid-19, para probar un sistema algorítmico muy diferente a los demás.

Piensa en ello como un “Fitbit con esteroides”, dice Rob McCargow, director de inteligencia artificial de PwC UK. A diferencia de otros wearables digitales que simplemente proporcionan números para sus usuarios, los datos de Garmin van a una plataforma diseñada por PwC en conjunto con IHP Analytics, una empresa que ha trabajado con Fórmula Uno y otros organismos deportivos de élite deseosos de mejorar el rendimiento.

La plataforma también toma datos de las hojas de tiempo y los calendarios de trabajo de los usuarios de relojes, así como los resultados de pruebas psicométricas y cognitivas. Se supone que una vez que todo esto se procesa a través de un algoritmo, el sistema le proporciona a cada usuario una mejor idea de sus patrones de sueño, sus niveles de estrés y su bienestar general.

Los datos individuales solo están disponibles para la persona que usa el Garmin, dice McCargow. Pero se anonimizan y se recopilan para mostrarles a los gerentes cómo le está yendo a toda la organización.

Ha revelado, por ejemplo, que el comportamiento sedentario en la empresa se disparó al menos un 25% después de que comenzaron los confinamientos. (Un programa piloto más pequeño antes de la pandemia permitió hacer una comparación). Los niveles de estrés de los trabajadores también disminuyeron después de que los pubs volvieron a abrir y aumentaron durante los períodos peak de revisión de desempeño, lo que puede reforzar los esfuerzos para distribuir las cargas de trabajo de manera más uniforme en el año.

¿Estás sorprendido? Tal vez no. Pero a medida que más empresas experimenten con formas híbridas de trabajo, PwC cree que aumentará la demanda de herramientas como ésta que pueden verificar el bienestar de los trabajadores en tiempo real y ver, por ejemplo, si implementar suscripciones a aplicaciones de meditación realmente marca la diferencia.

“Creo que los clientes tal vez tomen esto como una forma de atraer personal”, dijo Ellis, quien desea enfatizar que el reloj no es obligatorio. “No estamos hablando de monitoreo al estilo del Gran Hermano”. PwC fue criticado el año pasado por desarrollar una herramienta de reconocimiento facial que podría rastrear al personal de servicios financieros que trabaja desde casa. Pero su nuevo sistema está destinado a expandirse. Pronto se lanzarán hasta cinco mil relojes más y se espera una fuerte demanda: el personal adquirió los 1.000 Garmin del año pasado en menos de cuatro horas.

Sin embargo, es difícil estar completamente convencido de este tipo de plataforma. La tecnología en el lugar de trabajo no es necesariamente mala si se implementa bien, y es probable que una gran empresa como PwC la use para el bien de sus trabajadores. Pero no hay garantía de que sus clientes lo hagan. Unos días después de hablar con Kevin Ellis, se supo que el software espía, o spyware, creado por una empresa israelí que se suponía que debería combatir el terrorismo había sido rastreado en los teléfonos de disidentes y periodistas.

Además, la correa digital de los trabajadores ya se está apretando aún más en lo que un informe reciente ha llamado la “era amazónica del trabajo”. “Las técnicas y herramientas de la economía compartida se han extendido mucho más allá del trabajo en directo”, dice el estudio del Instituto para el Futuro del Trabajo del Reino Unido.

“Los sistemas algorítmicos se están utilizando en toda la economía para controlar aspectos fundamentales del trabajo”, advierte, socavando los esfuerzos para mejorar el bienestar. Los trabajadores de los supermercados y los conductores de camiones han sido los más afectados por este cambio hasta ahora. Pero tal vez el mayor riesgo que enfrentarán los abogados y contadores no será que los reemplacen con máquinas, sino que los traten como máquinas.

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