Empresas que mejoran la sociedad
Señor Director:
La reciente carta del cardenal Chomalí a los empresarios plantea una pregunta que no debiera quedar restringida al ámbito religioso ni a la filantropía: ¿para qué existe una empresa?
La rentabilidad es indispensable para sostener cualquier organización, pero no basta para describir su aporte. Una empresa no solo produce bienes, servicios y empleo. También genera relaciones. Sus decisiones alcanzan a trabajadores, familias, proveedores, comunidades y territorios.
Por eso, junto con preguntar cuánto crece una empresa, también deberíamos preguntarnos qué está generando con su forma de crecer. ¿Cuida el patrimonio natural? ¿Ayuda a construir una sociedad más justa y colaborativa? Estas preguntas no debilitan la actividad empresarial; amplían y vuelven más exigente nuestra idea de éxito.
El mismo criterio debe aplicarse al dinero. Cada decisión de inversión define qué actividades podrán desarrollarse y cuáles quedarán sin financiamiento. No es indiferente destinar capital a vivienda digna, educación, energías limpias o economía circular que hacerlo sin considerar sus efectos sociales y ambientales.
El desafío no consiste solamente en tener empresas exitosas, sino empresas que hagan que la sociedad sea mejor porque ellas existen, acompañadas por un sistema financiero capaz de reconocer y potenciar ese aporte al bien común.
Gerardo Wijnant
Promotor Ecosistema BELAT