El informe comparativo de Codelco tiene un mérito que debe reconocerse. Deja de hablar en generalidades y pone números sobre la mesa. Durante años se advirtió que la estatal enfrentaba una crisis de producción, costos, proyectos, endeudamiento y gobernanza. Lo nuevo no es la crisis. Lo nuevo es que Codelco la reconoce oficialmente.
Esa transparencia es valiosa, pero también obliga. En 2025 produjo 1,412 millones de toneladas atribuibles, cerca del 6% de la producción minera global. Perder el primer lugar mundial no es una tragedia. El problema es que esa pérdida viene acompañada de brechas duras de competitividad.
La más evidente está en costos. El cash cost C1 llegó a 211,7 cUS$/lb, frente a 134,7 cUS$/lb en sus pares internacionales y 123,0 cUS$/lb en operaciones privadas en Chile. Es decir, opera 57% más caro que sus competidores globales y 72% más caro que operaciones chilenas. En C3, la brecha también es significativa: 378,4 cUS$/lb frente a 202,8 cUS$/lb. La aritmética es dura. Con esa producción, cada centavo por libra representa cerca de US$31 millones al año menos de utilidades. La brecha de 77 centavos por libra en C1 equivale a unos US$ 2.400 millones anuales. En C3, la diferencia supera los US$ 5 milmillones por año. El orden de magnitud es claro, Codelco no enfrenta un problema menor de eficiencia, sino una pérdida de competitividad que compromete inversión, deuda y excedentes fiscales.
“La meta no puede ser solo ‘mejorar’. Debe ser recuperar liderazgo en cobre con costos competitivos y seguridad operacional”.
La explicación no puede reducirse solo a geología. La ley media de mineral de Codelco es 0,62%, similar al 0,59% de los pares internacionales. Sus yacimientos son maduros, pero eso no explica una brecha de costos de esta magnitud, ni una deuda neta/Ebitda de 3,8 veces frente a 0,7 veces. La geología condiciona; la gestión, la ejecución y la disciplina de capital determinan.
El principal riesgo es que el informe sea una fotografía más y no un tablero de control. Codelco necesita metas simples y exigibles: producción, costos, margen Ebitda, deuda neta/Ebitda, seguridad y cumplimiento de proyectos. La meta no puede ser solo “mejorar”. Debe ser recuperar liderazgo en cobre con costos competitivos y seguridad operacional.
La vara competitiva se mueve rápido. BHP se presenta como el mayor productor mundial y proyecta entre 1,9 y 2,0 millones de toneladas de cobre en 2026. Si Codelco aspira solo a dejar de caer, ya estará corriendo detrás. Necesita volver a una escala superior a 1,7 millones de toneladas y construir una trayectoria que le permita competir por liderazgo. Codelco pertenece a todos los chilenos. Apoyarla no significa protegerla de la crítica; significa exigirle disciplina de minera de clase mundial.
El cobre es una oportunidad histórica para Chile, pero no una garantía. El mundo necesita más cobre y no esperará a que Codelco ordene sus problemas internos.
La transparencia abrió la puerta. Ahora viene lo difícil: convertir el diagnóstico en ejecución.
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