Tras meses sin poder capturar el recurso, las flotas de la pesca industrial del Biobío encontraron bancos de jurel en las costas del Archipiélago de Chiloé. La aparición de la especie ha permitido que el sector retome la pesca y las plantas locales activen paulatinamente sus operaciones.
Sin embargo, no se espera un pronto retorno de los enlatados a las góndolas de los supermercados, ya el tamaño de los especímenes no permite procesarlo como conserva y la mayor parte se está destinando ahora a congelado y harina de pescado.
Repuntan las capturas
De acuerdo a datos entregados por Pescadores Industriales del Biobío, “a la fecha se ha capturado cerca del 50% de la cuota”, explicó la gerente de Sustentabilidad del gremio, Monserrat Jamett. Pese a las señales de mejora, remarca que la cifra representa “alrededor de 40% menos de lo que normalmente se habría extraído a esta altura del año”.
En febrero, la industria alertó la desaparición de la especie de las costas del Biobío. La razón: el aumento en la temperatura de las aguas, alejó al jurel, habituado a aguas frías, en busca de zonas que se asemejaran a su hábitat. Para mayo, las flotas sólo habían logrado extraer entre 28% y 30% de un año normal, generando un escenario complejo para las plantas locales, pues tradicionalmente, en los primeros seis meses ya habían capturado 85% de la cuota anual.
El gerente general de Pesquera Camanchaca, Ricardo García, comentó a DF Regiones que “a junio registramos una disminución de 63% de las capturas de jurel en la zona centro - sur, que es la zona más importante de captura del jurel, pues tiene un destino para consumo humano directo”.
El ejecutivo explicó que “los primeros siete u ocho meses del año son muy importantes para la industria, porque después el jurel migra lejos de Chile y sólo regresa en diciembre”. Esta fuerte caída, que no se registraba desde la aparición de El Niño de 1997, plantea un gran desafío, dice García “dado que el volumen remanente de cuota para el país superaba las 700 mil toneladas en los seis primeros meses”.
Caída productiva
En un intento por revertir la situación y retomar las operaciones de las plantas procesadoras, las pesqueras Blumar, Landes, FoodCorp, Orizon y la propia Camanchaca desplegaron ocho buques pesqueros destinados a ejecutar múltiples rastreos marítimos, diseñados estrictamente sobre la base de la información científica disponible para dar con los cardúmenes.
Pese a los esfuerzos, las compañías vieron severamente impactadas sus operaciones. En el caso de Camanchaca, “la producción de latas de conserva cayó 70% respecto del año anterior, lo que equivale aproximadamente a una disminución de 550 mil cajas de 24 latas cada una”, relató García, quien agregó que “esta es la explicación para detener tempranamente nuestra planta de conservas en Coronel”.
Hoy, su marca propia, Único, la marca con que en 2023 rompió un récord mundial por la elaboración del jurel más largo del mundo, distribuye conservas de otros productos del mar, como atún y choritos, pero no de la pesquería por la que fue galardonada.
El ejecutivo explicó que para abastecer el mercado nacional, la compañía está “importando conservas con un pescado muy similar al jurel, la caballa, y lo estamos haciendo desde plantas extranjeras certificadas por nuestras áreas de calidad”.
El golpe en el empleo es doble, pues el Biobío es una de las regiones más impactadas por la desocupación laboral, que volvió a sobrepasar los dos dígitos, con 10,4% de desocupación y la industria pesquera es una de sus principales vocaciones productivas. A eso se suma que es en esta zona del país donde se produce 66% del jurel a nivel mundial. “Biobío es la capital mundial del jurel”, ha declarado orgullosamente Macarena Cepeda, presidenta de los Pescadores Industriales.
Producto congelado
Para lograr su objetivo, el esfuerzo debió ir más allá de las áreas de extracción tradicionales, llegando a la Región de Los Lagos, distante a más de 350 millas náuticas del Biobío. “En las últimas semanas se ha encontrado jurel desde la zona de Isla Mocha hasta Chiloé, lo que ha permitido retomar las capturas”, dijo Jamett.
Sin embargo, explica que “buena parte de lo se está destinando a la elaboración de productos congelados”, esto porque el tamaño del recurso no permite procesarlo como conserva.
Y es que el jurel chileno volvió a obtener el Sello Azul del Marine Stweardship Council (MSC), la certificación pesquera más exigente a nivel mundial y que permite acreditar que es una pesquería “manejada con responsabilidad y bajo estrictos estándares de trazabilidad”, declaró Macarena Cepeda, tras el reconocimiento.
Bajo ese criterio, las embarcaciones deben esperar que la especie encontrada tenga el peso y talla exigido para su extracción, de otra manera, deben permanecer en el mar. “Hemos dado con algunos cardúmenes, pero con tallas pequeñas (juveniles) o muy mezcladas en cuanto a adultos y juveniles por lo que hemos activado el protocolo de buenas prácticas, abandonando la zona de pesca e incluso paralizando la flota”, explicó en mayo, la presidenta del gremio industrial.
Hoy las plantas de congelado y las destinadas a hacer harina de pescado son prácticamente las únicas en la región que están procesando el jurel. La presencia del fenómeno de El Niño sólo ha venido a incrementar las dudas respecto a cómo vendrán los próximos meses. Según los expertos meteorólogos, las altas temperaturas en el mar se mantendrán hasta septiembre.
Desde el gremio miran la aparición de cardúmenes con cautela. “La aparición del jurel es una buena señal, pero aún existe incertidumbre respecto de cuánto tiempo permanecerá en la zona y si se acercará nuevamente a las costas del Biobío, todo dependerá de cómo evolucionen las condiciones del mar durante las próximas semanas”, comentó Monserrat Jamett.Pese a ello, la industria no baja los brazos, pero si sigue buscando y monitoreando a este esquivo pez que busca el frio.