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Df Tax | La necesaria reforma tributaria. ¿Ideología o pragmatismo?

Álvaro Moraga, abogado y socio de Moraga & Cía.

Por: Álvaro Moraga | Publicado: Jueves 9 de marzo de 2023 a las 04:00 hrs.
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Álvaro Moraga

Todos hemos escuchado que solo una fruta podrida en un cajón tiene la capacidad de contagiar a todas las demás que van sanas, y que esto no puede jamás operar a la inversa. Lamentablemente, las declaraciones del ministro de Hacienda tras el rechazo al proyecto de ley de reforma tributaria vuelven a corroborar la verdad de la relación entre frutas buenas y frutas en mal estado.

En sus primeras palabras, el ministro señaló, visiblemente molesto, que "lo que hemos tenido en esta votación es que la ideología se impuso sobre el pragmatismo, la ideología se impuso sobre el diálogo”; para agregar más adelante que el resultado de la votación “es una mala noticia para quienes han querido o declaran querer constituir un nuevo centro político, porque han quedado subsumidos en la votación de la derecha política”. Afirmaciones ambas totalmente contradictorias que dan cuenta de un ministro que definitivamente abandonó el pragmatismo económico y abrazó la ideología empíricamente fracasada que aun defiende una parte de la izquierda. 

“Chile necesita el pragmatismo de entender que esto (el rechazo de la reforma tributaria) no es algo de derechas o izquierdas, sino que lo deseable, transversalmente, es que el Ejecutivo haga borrón y cuenta nueva, y se la juegue por un estatuto que incentive la inversión de largo plazo”.

La gran característica que hasta ayer se reconocía en Marcel era ser precisamente aquel elemento positivo, económicamente neutro y por sobre todas las cosas objetivo, más allá de los naturales domicilios políticos. Por algo al tiempo que el mercado celebraba su nombramiento, Guillermo Teillier lo ninguneaba.

Así, 12 meses en el Gobierno tuvieron el lamentable mérito de contagiar a quien transversalmente se consideraba inmune. Y esto es muy preocupante de cara al futuro.

No es ideología que en Chile, a partir del 18/O, hayan salido de Chile algo así como US$ 33.205 millones. No es ideología que el haber gravado con IVA la construcción (reforma Bachelet-Arenas) haya encarecido la adquisición y también el arriendo de los inmuebles. No es ideología que estudios independientes hayan demostrado que la combinación de la reforma más el royalty iban a llevar la carga tributaria de la minería al 73,6%. Tampoco es ideología que el impuesto al patrimonio (“a los más ricos”) sea un tributo en extinción, que fue abandonado por la inmensa mayoría de los países OCDE que alguna vez lo tuvieron, y que hoy sólo lo mantienen -matizado- 2 países y 16 autonomías españolas. No es ideología observar los datos de Irlanda y Argentina. Hace pocas décadas el primero era el mas pobre de Europa y el segundo uno de los más ricos del mundo. Y que mientras la receta del primero para salir de la pobreza fueron los incentivos a la inversión, la receta del segundo fue aumentar progresivamente sus impuestos generando un marco que terminó por ahuyentar la inversión, llevándolo al lamentable estado en que hoy se encuentra.

Lo que sí es ideología, y trasnochada, es pretender que se sustenta a largo plazo un país donde el 3% de la población lleva el peso del otro 97%. También lo es el creer que más impuestos significan mas recaudación, más crecimiento y más empleo. Sin base, da lo mismo la tasa.

Y no es ideología, sino derechamente un ardid político propio de los populismos, señalar que una parte importante de la rechazada reforma refería a normas que buscaban combatir la evasión y la elusión, ya que por ejemplo, la desintegración del sistema, con la apariencia de medida antielusiva envolvía una medida recaudatoria que llevaba implícita no sólo la injusticia de pagar dos veces por un mismo ingreso, sino que además importaba un evidente desincentivo al ahorro y a la reinversión.

Esperemos que estos comentarios sean producto de la natural frustración de la derrota, tal como se entendieron las palabras del Presidente días después del 4/S, cuando señaló que estaba pagando el precio de ir mas adelantado que el pueblo.

En estos momentos, Chile no necesita ideología sino que precisamente necesita el pragmatismo de entender que esto no es algo de derechas o izquierdas, sino que lo deseable, transversalmente, es que el Ejecutivo haga borrón y cuenta nueva, y se la juegue por un estatuto que incentive la inversión de largo plazo, que termine con la incerteza y que devuelva la seguridad jurídica de la que alguna vez fuimos los más ejemplares exponentes.

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