El aporte de las regiones a la política exterior
SERGIO GIACAMAN GOBERNADOR REGIONAL DEL BIOBÍO
La reciente visita al Biobío de una delegación de autoridades y empresarios de Neuquén, encabezada por su gobernador, evidenció el alcance y profundidad del proceso de integración que desarrollamos con la hermana provincia trasandina.
En momentos en que las relaciones se ven alteradas por declaraciones que intensifican las diferencias antes que los elementos que unen a ambas naciones, Biobío y Neuquén confirman que las oportunidades de desarrollo se multiplican de la mano del diálogo y una visión compartida del futuro.
Que un gobierno regional impulse una agenda de vinculación internacional no hace más que fortalecer las oportunidades del país. Nadie discute que el país tiene una sola política internacional, encabezada por el Presidente de la República y conducida por el Ministerio de Relaciones Exteriores.
“Que un gobierno regional impulse una agenda de vinculación internacional no hace más que fortalecer las oportunidades del país”.
Una agenda internacional impulsada desde las regiones no compite con los pilares de dicha política -el respeto al derecho internacional, la apertura económica, el intercambio comercial y cultural-, sino que los refuerza desde la mirada de quienes conocen el territorio de cerca. Son los gobiernos regionales quienes mejor identifican las oportunidades de intercambio y desarrollo más relevantes para sus habitantes, y quienes muchas veces comparten con sus vecinos una proximidad geográfica y similitudes que pueden traducirse en crecimiento para ambas partes.
El proceso que hemos desarrollado desde el Biobío con la provincia de Neuquén muestra el tamaño de esta oportunidad. Además de sus atractivos naturales y turísticos, Neuquén se ha consolidado como un referente en producción de hidrocarburos, con un potencial exportador considerable. El Biobío, por sus condiciones industriales y logísticas, ofrece una demanda concreta para esa producción y, sobre todo, una salida moderna y eficiente hacia los mercados de Asia Pacífico.
El mismo tipo de oportunidad se repite en otras regiones del país: la interconexión minera que permitiría a Argentina exportar minerales por los puertos del norte de Chile, o el intercambio comercial a través del Paso Cardenal Samoré, en la Región de Los Lagos, clave para buena parte de la Patagonia de ambos países.
Por eso es tan sano como necesario que los gobiernos regionales activemos estos lazos, impulsemos el diálogo bilateral, construyamos espacios de confianza y levantemos las inversiones o ajustes normativos que, en definitiva, corresponden a decisiones del gobierno central.
Desde el Biobío hacemos un llamado a las autoridades nacionales para que incorporen esta dimensión en su estrategia de vinculación global, fomentando -y no suplantando- el rol de los gobiernos regionales, con los recursos que ese rol exige. La política internacional del mundo aparece hoy, con frecuencia, dominada por discursos que desalientan el intercambio y la apertura comercial y cultural. En ese escenario, cuidar y fortalecer estos espacios de vinculación regional no es un gesto menor: es parte de cómo Chile sigue conectado con el mundo.