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Juan ignacio Brito

Washington, tenemos un problema

JUAN IGNACIO BRITO Profesor de la Facultad de Comunicación e investigador Centro Signos U. DE los Andes

Por: Juan ignacio Brito

Publicado: Miércoles 2 de septiembre de 2026 a las 04:04 hrs.

Juan ignacio Brito

Juan ignacio Brito

De manera quizás sorpresiva, las relaciones con Estados Unidos se han vuelto un dolor de cabeza para Chile. Los que esperaban que el alineamiento ideológico permitiera resolver los problemas que se presentaron con el gobierno anterior deben estar desilusionados. Hoy las formas son diferentes y, pese a que existe cooperación en aspectos importantes, el tema de fondo es insoslayable: el Estados Unidos con el que Chile firmó un TLC y tuvo coincidencias clave hoy ya no existe. Tampoco es el mismo el ambiente geopolítico: menos predecible, más conflictivo y difícil de navegar.

¿Qué hacer?

Desde la Cancillería llegan respuestas diversas. La subsecretaria de Relaciones Económicas Internacionales admite que el acuerdo comercial con EEUU ya no protege a nuestro país como antaño. No obstante, el canciller insiste en que la superpotencia es el principal socio estratégico de Chile, a la vez que anuncia que la estrategia para garantizar nuestra seguridad y soberanía es incrementar la apertura comercial con otros países. Pone como ejemplo las oportunidades que ofrece Asia.

Mientras la subsecretaria muestra un crudo realismo, el canciller opta por un voluntarismo audaz. El ministro vuelve a identificar a Washington como aliado prioritario, pero luego defiende una estrategia que busca alejar a Chile de Estados Unidos y diversificar el comercio internacional como una manera de asegurar nuestra soberanía. Chile apuesta a comprar seguridad de la mano de la inserción comercial con nuevos socios en ultramar, pero su declarado “socio principal” se inclina por el proteccionismo. Además, si el problema es la concentración de nuestras exportaciones, habría que preocuparse de China, destino de más de un tercio de los envíos chilenos al exterior (más del doble que EEUU). Parece confuso.

“El verdadero asunto es que la ruptura unilateral del acuerdo deja a nuestro país a merced de las arbitrariedades del coloso del norte”.

Es posible que el canciller haya quedado cazado en una declaración poco feliz de la cual le costaría retractarse sin pagar un precio elevado. Después de todo, es obvio que un imperativo geográfico y geopolítico nos vincula a Estados Unidos.

Las palabras dan para mucho, pero la realidad siempre termina imponiéndose. Y esta sugiere con claridad que Chile enfrenta un desafío difícil en su relación con Washington.

Tratando de ver el vaso medio lleno, las autoridades nacionales repiten que el TLC todavía protege al 60% de las exportaciones hacia EEUU. Pero el problema de fondo no es cuánto comercio bilateral queda con arancel cero. El verdadero asunto es que la ruptura unilateral del acuerdo deja a nuestro país a merced de las arbitrariedades del coloso del norte. A comienzos de la administración Trump temimos por el cobre. Hoy son el salmón y la fruta fresca. Mañana puede ser lo que Trump (o su sucesor) quiera. El dique se ha roto y eso es irreparable.

Siempre ha habido asimetría de poder con Washington: lo que ocurrió es que, por un tiempo, los intereses fueron coincidentes. Hoy son distintos y el poderoso Estados Unidos prioriza los suyos. Hemos pasado de la convergencia total a la divergencia parcial.

No es lógico seguir como si nada hubiera pasado. Eso no significa, por supuesto, patear el tablero y cambiar el modelo, pero sí ajustarlo de acuerdo con las condiciones emergentes. Hay nubarrones en el horizonte y se hace necesario reflexionar y actuar. No resulta sano improvisar e ir arreglando la carga en el camino. Chile necesita replantear la importante relación con Washington en sintonía con las realidades que enfrenta.

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