A menos de un mes de su aterrizaje, en su primera entrevista en el cargo, la que concedió a DF, reconoce que tenía ganas de regresar y que “fue como volver a mi casa”. “Ya hay confianzas creadas, hay mucha gente nueva y tengo una muy buena impresión de lo que me encontré, porque encontré gente que está motivada y que quiere hacer cambios”, sostiene.
Ibarra sincera que en este tiempo la institución creció mucho y que viene a recuperar ciertas cosas que cree que perdió como -por ejemplo- cercanía con los titulares, denunciantes, ONG, distintos regulados y también a nivel interno.
Y lanza: “Lo que busco y quiero es una SMA más oportuna, más estratégica, más moderna y más cercana”. Sobre esa base, construyó un plan con cuatro ejes: acelerar los tiempos de los procedimientos de la SMA, el cumplimiento ambiental, ejercer la facultad de fiscalización y sanción de forma estratégica; y un foco en personas que es clima laboral institucional.
El primer eje -el principal para el nuevo timonel- es acelerar los tiempos involucrados de los programas de cumplimiento y de los procedimientos sancionatorios. Su meta es que estén en promedio tramitados en 12 meses. Eso sí, en cuanto a los procedimientos sancionatorios, dicho plazo se refiere a los casos grandes, ya que se plantearán distintas metas según industria y tipo de situación. Hoy el promedio de duración de esos casos es entre 22 a 24 meses.
La misma tónica aplicará en los programas de cumplimiento, donde la tramitación de los casos grandes dura alrededor de 24 meses en promedio y la meta de Ibarra es bajarlo a 12 meses promedio, considerando que habrá situaciones especiales y de mayor complejidad que tardarán un poco más.
Reconoce que ve en muchas ocasiones desconfianza hacia la SMA por los tiempos y que estos dependen de muchos factores como la falta de funcionarios. “Se hizo un estudio de carga y se requiere casi el doble para poder abordar bien las funciones que tiene el Servicio”, advierte.
Además, el nuevo timonel quiere consolidar que las denuncias se tramiten de forma más ágil y que sean más las gestionadas que las ingresadas.
Para enfrentar estos retos, buscará mejoras en la operación, ya que ha identificado que hay muchos revisores, reuniones y comités, y también buscará agregar tecnología e inteligencia artificial.Ibarra añade que están revisando un pasivo histórico importante con -por ejemplo- denuncias y fiscalizaciones antiguas. “Si el problema ambiental sigue vigente, vamos a abordarlo, pero si no sigue vigente, vamos a archivar. Porque es necesario que la SMA se concentre en los problemas contingentes, que no esté actuando en relación a problemas que existían años atrás”, asegura.
En cuanto al cumplimiento ambiental, indicó que quiere hacer una agenda con las distintas industrias para hacer un trabajo de prevención de infracciones; ampliar el alcance de la autodenuncia-programa de cumplimiento con criterios administrativos; y hacer una asistencia al cumplimiento real donde la institución le diga al titular con transparencia los criterios y qué se espera de cada caso.
Mientras, en fiscalización y sanción estratégica, lo que están pensando es que la SMA vuelva a levantar casos grandes de relevancia ambiental. “La SMA no se puede transformar en una institución que solo ve casos de ruido para hacer números”, lanza.
Si bien en el plan están los ruidos y otros casos donde hay muchas denuncias, dice que están haciendo un sistema especial para levantar casos grandes y estos son los que se relacionan a infracciones con mucho efecto ambiental, con áreas protegidas y con territorios vulnerables involucrados.
En un levantamiento preliminar, dice que los focos serían minería, energía, salmonicultura, áridos y los “masivos” -donde denuncian muchas personas- que siempre son importantes porque se relacionan con cuestiones que afectan a la población.
El otro foco en esta estrategia -añade- es preocuparse de la información que los titulares le están entregando a la SMA.
En tanto, en el cuarto eje relacionado a las personas, se quiere hacer -por ejemplo- un mayor seguimiento del clima laboral dentro de los equipos.
Sobre si estos focos obligan a cambiar o hacer una revisión a la estructura interna de la entidad, sostuvo: “A mi juicio, a nivel estructural, la orgánica funciona bien, pero la estoy revisando y con un foco de buscar cambios que agilicen los procedimientos, que eliminen estos dobles revisores, que eliminen estos dobles esfuerzos. Pero a nivel estructural es una orgánica que ha acompañado mucho tiempo al Servicio que funciona y responde”.
Ibarra remarca: “La Superintendencia va a cumplir su rol. Aquí se va a aplicar la ley independientemente del color político, independientemente de si es una empresa pública o una empresa privada”.
Fortalecer la SMA
- ¿Cómo se inserta este plan con el proyecto de fortalecimiento de la SMA? ¿Se ve la necesidad de algún ajuste a futuro?
- El proyecto moderniza y agiliza la Superintendencia, por lo tanto, se complementa con este plan. El proyecto está en su etapa ya más bien final (...) Hasta el momento, veo la tramitación bien.
Creo que va a ser muy relevante el tema de los ruidos, que ahí ha habido una cierta discusión. En el proyecto es muy importante que los ruidos a nivel vecinal o local queden en los Juzgados de Policía Local y que la Superintendencia se quede con los ruidos de resoluciones de calificación ambiental y proyectos industriales de mayor envergadura. Eso le va a dar mucho dinamismo a la gestión diaria del Servicio, a la atención de denuncias y podemos focalizarnos con esfuerzos y personas en otros asuntos.
- ¿Qué rol tendrán especialmente en el sector de la salmonicultura?
- El sector de la salmonicultura siempre ha estado en el foco de la SMA, justamente por los impactos que produce, porque en muchos casos están áreas protegidas. Lo que he visto es que la industria sí ha respondido a la acción de la Superintendencia (...) Ahora lo que viene es ver una segunda etapa de qué otras cosas de la salmonicultura nos queda por fiscalizar. Estamos haciendo un levantamiento de cuáles son los impactos, las infracciones que quedan por monitorear y vamos a apuntar hacia ellas.
- Hubo una polémica por conversaciones que habría tenido con la empresa Australis y que luego se fue a un estudio de abogados cuyo cliente era la firma. ¿Tendrá algún resguardo?
Sí, fui asesor de empresas en los últimos años a través de un estudio de abogados y ahí tengo que ejercer mi deber de abstención y no puedo decidir ningún caso asociado a esas empresas. Ya comuniqué internamente al área jurídica cuáles son esas empresas para ejercer el deber de abstención. Estamos trabajando en un protocolo de deber de abstención, no solo al superintendente, sino de todos.
Investigación a ENAP en recta final: acciones se conocerán en próximos meses
El 30 de abril, la SMA confirmó el inicio de una investigación contra la Empresa Nacional del Petróleo (ENAP) Refinerías Aconcagua tras revelarse la entrega de antecedentes presuntamente falsos a la entidad. “Ahí la división de fiscalización con las oficinas regionales están haciendo una serie de acciones que son inspecciones en terreno, requiriendo información y la misma empresa ha entregado bastante información en el último tiempo. Estamos en una etapa de finalización de esa investigación y vamos a emitir ahí los actos respectivos por las áreas respectivas dentro de los próximos meses”, dijo Ibarra. Recalcó que no pueden todavía llegar a conclusiones preliminares, porque están justamente en el proceso de cierre de esa información: “Lo que sí existe son coordinaciones permanentes con el Ministerio Público”. Sostiene que se quiere hacer “una revisión estratégica” de los datos entregados, porque puede haber “datos incompletos o una información errada, y eso lo vamos a levantar con la gravedad que amerita”. En esto reconoce que existe un territorio vulnerable y “eso también se tiene a la vista en esta investigación”.