Click acá para ir directamente al contenido
Columnistas

La apuesta del Banco Central

ANDRÉS SANSONE ECONOMISTA JEFE DE BANCO SANTANDER

Por: Andrés Sansone

Publicado: Martes 22 de septiembre de 2026 a las 04:00 hrs.

En su último IPoM, el Banco Central dejó una señal que va más allá de la inflación o las tasas de interés. Pese a que la economía atraviesa un período de menor dinamismo, la apuesta, en el fondo, está en 2027.

La autoridad anticipa que la inflación se ubicará algo por sobre 4% a fines de este año y convergerá a 3% durante el segundo trimestre del próximo ejercicio, una vez que las alzas recientes de los combustibles salgan de la base de comparación.

Por el lado de la actividad, reconoce que el segundo trimestre fue más débil de lo esperado, especialmente por la demanda interna. Si bien a comienzos de año predominaron factores de oferta en la desaceleración, hoy también existe un menor dinamismo del gasto doméstico. En el caso del consumo, el fuerte aumento de los combustibles observado a partir de marzo redujo el ingreso disponible de los hogares, deteriorando además la confianza de los consumidores. A ello se sumó la destrucción de empleo. En materia de inversión, destaca la persistente debilidad del sector inmobiliario, la menor inversión pública y la postergación de nuevos proyectos.

“La autoridad espera un fuerte repunte de la inversión, apoyado en grandes proyectos, un precio del cobre elevado, la implementación de la ley de reconstrucción y otras medidas puestas en marcha en los últimos años”.

Con ese diagnóstico, sería razonable esperar que el próximo movimiento de la Tasa de Política Monetaria fuese a la baja. Sin embargo, el escenario base del BC contempla una pausa prolongada que se extendería hasta fines del próximo año. ¿La razón? Sus proyecciones para 2027 y 2028.

La autoridad espera un fuerte repunte de la inversión, apoyado en grandes proyectos, un precio del cobre elevado, la implementación de la ley de reconstrucción y otras medidas puestas en marcha en los últimos años, incluyendo los esfuerzos realizados para simplificar y dar certeza al proceso de inversión. Este mayor crecimiento permitirá mejorar la dinámica del mercado laboral y el consumo. Esta visión fue reforzada por Rosanna Costa en el reciente ChileDay de Madrid, reconociendo la debilidad actual, pero identificando motores de crecimiento hacia adelante.

Por supuesto, existen escenarios alternativos. Si el mercado laboral, la inversión o la debilidad actual no repuntan, la evaluación del Central tendrá que cambiar. El propio Consejo reconoce estos factores, aunque no forman parte de su escenario base. Tampoco del nuestro. Por ahora, el riesgo parece inclinarse más hacia una inflación más persistente que hacia una desaceleración más profunda. La inflación terminaría este año cerca del 5%, por sobre el 4,3% que proyectó el IPoM.

Además, nuestra estimación es algo más optimista, con el PIB ubicándose por sobre 3% en 2027, por encima del punto medio del rango provisto por la autoridad. En inflación, en cambio, vemos mayores riesgos. El reciente aumento de los combustibles internacionales y la posibilidad de que la Fed realice más de un incremento adicional de tasas podrían llevar a que la convergencia inflacionaria sea más lenta de lo esperado, ocurriendo a la par del repunte de la actividad. Esa combinación deja poco espacio para recortes en el corto plazo.

Al final, la discusión no es sobre 2026, sino sobre 2027. El BC está apostando a que la economía será capaz de recuperar tracción y justificar la paciencia actual. El tiempo dirá si esa confianza estaba bien fundada.

Te recomendamos