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Columnistas

La competencia por la inversión

JAIME CAREY T. presidente ejecutivo de Carey

Por: JAIME CAREY T.

Publicado: Viernes 4 de septiembre de 2026 a las 04:04 hrs.

Hace algunos días estuve de viaje en Argentina, participando en un seminario en el que intervinieron ministros, gobernadores y empresarios, además del Presidente Javier Milei.

Durante el encuentro se expusieron distintas medidas económicas, con especial énfasis en el potencial de Argentina en minería y energía, y en las oportunidades de provincias como Neuquén, Jujuy, Salta y Chubut.

Más allá de las medidas concretas, me impresionó la cohesión del discurso. Gobernadores y empresarios transmitían un mismo mensaje: Argentina necesita inversión y está dispuesta a competir por ella.

Me pareció especialmente interesante el Régimen de Incentivo para Grandes Inversiones (RIGI). Contempla una tasa de impuesto a las ganancias de 25%, amortización acelerada, beneficios aduaneros, disponibilidad progresiva de divisas y, especialmente para inversiones de largo plazo, estabilidad de los incentivos tributarios y aduaneros por 30 años.

“Chile conserva atributos importantes, pero hoy compite con países que están mejorando rápidamente las condiciones que ofrecen a quienes invierten”.

Los países compiten por la inversión. Los inversionistas comparan estabilidad, impuestos, permisos, infraestructura, acceso a mercados y certeza jurídica antes de decidir dónde invertir. Tener buenos recursos naturales o una historia de éxito no basta.

Chile entendió esto muy bien durante décadas. El DL 600, nuestra apertura al mundo, los tratados de libre comercio y de doble tributación, la estabilidad institucional y una actitud positiva hacia el inversionista extranjero fueron fundamentales para nuestro desarrollo.

Escuchando a nuestros vecinos, sentí una mezcla de admiración, dolor y algo de envidia. Admiración por su esfuerzo por recuperar la confianza; dolor porque Chile tuvo una enorme ventaja que hemos comenzado a dar por sentada; y envidia por el entusiasmo con que promovían sus provincias y su país.

Chile sigue siendo un destino importante para la inversión. En 2025 recibió US$ 14.513 millones de inversión extranjera directa y la cartera de proyectos de InvestChile alcanzó cerca de US$ 65.700 millones. Son cifras relevantes, pero sería un error creer que son suficientes.

Chile conserva atributos importantes, pero hoy compite con países que están mejorando rápidamente las condiciones que ofrecen a quienes invierten.

A pesar de todos los esfuerzos del Gobierno por impulsar la inversión, si queremos volver a crecer con fuerza, es indispensable acelerar la aprobación de proyectos, entregar certeza jurídica y regulatoria y recuperar una actitud decididamente favorable hacia quien arriesga capital, crea empleo, incorpora tecnología y contribuye al desarrollo.

Ese esfuerzo debe involucrar al Gobierno a nivel central y regional, el Congreso, los empresarios y la ciudadanía.

No necesitamos copiar a Argentina. Sí mirar con atención qué están haciendo nuestros competidores y qué podemos hacer nosotros para mantener nuestra ventaja. Las ventajas competitivas no son eternas: hay que cuidarlas y renovarlas.

Si no lo hacemos, otros países ocuparán el espacio que dejemos disponible. Podemos descubrir demasiado tarde que, mientras dábamos por descontada nuestra capacidad de atraer inversión, nuestros vecinos estaban haciendo un esfuerzo deliberado por conquistarla.

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