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Columnistas

Lo que Alemania nos obligó a preguntarnos de vuelta

KATIA TRUSICH Directora Ejecutiva Grande Pyme

Por: KATIA TRUSICH

Publicado: Viernes 17 de julio de 2026 a las 04:00 hrs.

La gira empresarial a Alemania, organizada por Grande Pyme, Icare y la Cámara Chileno-Alemana de Comercio e Industria (AHK Chile), permitió estudiar el modelo Mittelstand. Su aporte principal está en lo que vino después con el desarrollo de dos mesas público-privadas-académicas que dieron origen a las propuestas entregadas a los subsecretarios de Economía, Trabajo y Educación.

El punto de partida fue una cifra reveladora. Las PYME chilenas producen al 44% de la productividad de la gran empresa, brecha que explica por qué sectores exportadores no logran un ecosistema robusto de proveedores especializados. El desempleo juvenil, cercano al 23% -tercero más alto de la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (OCDE)-, es otra expresión de esa misma falla estructural.

El diagnóstico reconoce activos valiosos -empresas líderes, instrumentos públicos, experiencias formativas, capital humano comprometido- pero falta articulación. Corfo, Sence, ChileValora, gobiernos regionales, liceos técnico-profesionales y mesas sectoriales operan sin mandato común. Por eso, la primera propuesta fortalece los Comités de Desarrollo Productivo Regional con mandato explícito para articular encadenamientos productivos y formación técnica en cada territorio.

“Cerrar la brecha de productividad entre empresas PYME y la gran empresa es una palanca relevante de crecimiento”.

En formación técnica, la mesa marcó una distinción clave. La formación dual —con un maestro guía capacitado, y un plan de rotación y certificación externa— que es distinta de la práctica profesional convencional. La propuesta central crea un sello público-privado de empresa formadora, más un programa nacional para financiar y certificar a los maestros guía, pieza habilitante del sistema.

En el eje productivo, la mesa definió un rol para la gran empresa. Hoy exige a sus proveedores estándares de seguridad y medioambiente, y puede extender esa exigencia a las capacidades técnicas. Formalizar el rol de empresa ancla -transferencia de conocimiento y desarrollo de proveedores por clústeres en sectores como minería, litio, hidrógeno verde y forestal- aplica a la formación técnica, la misma lógica que hoy rige la seguridad.

La implementación sigue una secuencia -estándares, sello, certificación, confianza y escala- previa a una eventual legislación, con pilotos sectoriales dentro del marco vigente, financiados con un fondo para formación dual y la reasignación de instrumentos Sence existentes. El desafío de Chile es sostener la continuidad institucional que exigen diagnósticos con amplio consenso técnico desde hace años.

Cerrar la brecha de productividad entre empresas PYME y la gran empresa es una palanca relevante de crecimiento. Según McKinsey, en colaboración con Grande PYME, podría aportar hasta seis puntos adicionales de PIB.

Entregar estas propuestas a las autoridades es la oportunidad de convertir un diagnóstico compartido por el sector público, privado y la academia en una corresponsabilidad institucional sostenida en el tiempo.

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