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Marcela Ruiz-Tagle

Política fiscal: más que disciplina presupuestaria

MARCELA RUIZ-TAGLE O. Socia Gemines Consultores

Por: Marcela Ruiz-Tagle

Publicado: Viernes 10 de julio de 2026 a las 04:03 hrs.

Marcela Ruiz-Tagle

Marcela Ruiz-Tagle

Durante los primeros meses del año la desaceleración económica del país se explicó, casi exclusivamente, por el deterioro del escenario internacional. Sin duda, la incertidumbre geopolítica, las tensiones comerciales y el menor dinamismo de la economía mundial afectaron las perspectivas de crecimiento. Sin embargo, la persistencia de esta desaceleración durante el segundo trimestre releva la incidencia de factores internos que se manifiestan en la profundización del deterioro del mercado laboral, un mayor pesimismo por parte de los consumidores y una inversión privada que no se ha materializado en la magnitud prevista inicialmente.

Este diagnóstico fue recogido por el último Informe de Política Monetaria del Banco Central (IPoM), el que corrigió a la baja de manera significativa su estimación de inversión así como las proyecciones de crecimiento para este año. El posterior registro de un quinto Imacec negativo consecutivo reforzó esa señal y generó alertas respecto a la evolución de la economía en el segundo semestre. Si bien la ley miscelánea en discusión aborda cambios regulatorios estructurales que buscan impulsar el crecimiento en el mediano plazo, la incertidumbre generada durante su tramitación ha incidido en la postergación de decisiones de inversión y contratación por parte de las empresas. Mientras que los hogares han asumido un mayor costo de vida e incertidumbre respecto del entorno económico y laboral, lo que ha afectado sus decisiones de consumo y la confianza en la economía, tal como lo evidencia el Índice de Percepción de la Economía (IPEC).

“La incertidumbre generada durante la tramitación de la ley miscelánea ha incidido en la postergación de decisiones de inversión”.

Los efectos agregados se observan con distinta intensidad a lo largo del país. Durante el primer trimestre el PIB retrocedió en 10 de las dieciséis regiones, mientras que la última información disponible indica que once regiones registraron aumentos del desempleo en 12 meses, encontrándose siete de ellas por sobre el promedio nacional, el cual llegó a máximos de cinco años. En este escenario el rol de la inversión pública adquiere especial relevancia como instrumento contracíclico, sobre todo en regiones en las cuales su incidencia y efecto multiplicador es significativo. Sin embargo, las cifras de la Dirección de Presupuestos muestran que durante los primeros cinco meses del año la inversión pública acumuló un retroceso de 28,4% respecto a igual periodo del año anterior, explicado en parte por el menor presupuesto asignado al Ministerio de Obras Públicas.

Ante esta realidad resulta imprescindible agilizar la ejecución presupuestaria en inversión en regiones donde esta se encuentra rezagada, como Valparaíso, Ñuble y Los Ríos, así como reducir las brechas entre los recursos asignados y los decretados por la Ley de Presupuesto en regiones con alto desempleo, más aún si se considera que los proyectos de construcción involucrados son intensivos en mano de obra, lo que aliviaría rápidamente la situación laboral regional. En otras palabras, el mal contexto económico exige que la política fiscal no sea sólo un instrumento de disciplina presupuestaria, sino que cumpla el rol de estabilización macroeconómica cuando se requiere.

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