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Sergio Lehmann

Política monetaria en tiempos complejos

SERGIO LEHMANN ECONOMISTA JEFE DE BCI

Por: Sergio Lehmann

Publicado: Lunes 5 de octubre de 2026 a las 04:03 hrs.

Sergio Lehmann

Sergio Lehmann

La inflación se muestra globalmente más persistente de lo anticipado, en respuesta a los fuertes incrementos en los precios de combustibles, a lo que se han sumado algunos otros factores en distintas economías. En el caso de EEUU, se reconoce una actividad que mantiene un buen dinamismo, de la mano de la IA. La mega inversión de las empresas de alta tecnología en este ámbito le ha dado una fuerza inusitada a su economía. Ello se da a pesar de un escenario global altamente incierto, marcado por la guerra en Medio Oriente, una elevada deuda pública en las economías más avanzadas y un comercio mundial más trabado por los aranceles. Frente a ello, considerando que hacia fines del próximo año la inflación se mantendrá sobre la meta de 2% de la Reserva Federal, la tasa de política se ha elevado y vendrá al menos un incremento de adicional. ¿Será eso suficiente? Dependerá de la evolución del precio del petróleo en los próximos meses.

La zona euro también ha subido su tasa de interés de referencia. En este caso, sin embargo, hablamos de una economía muy debilitada, golpeada por los incrementos en los precios de la energía, y obligada a reforzar su defensa ante una guerra Ucrania-Rusia que se libra muy cerca de sus fronteras. Su industria manufacturera, además, se ha visto afectada por el estancamiento del consumo en China.

“El BC deberá cuidar que las expectativas inflacionarias no se desanclen de su meta de 3% en el mediano plazo. De ocurrir, por un petróleo que potencialmente vuelva a subir o de un tipo de cambio que no retroceda, la inflación se tornará aún más pegajosa”.

En el caso de Chile, vemos un Banco Central en una posición incómoda. Mientras la inflación se ve presionada por los mayores precios de los combustibles, a lo que se suman factores climáticos que han afectado el valor de algunos productos agrícolas, la economía se muestra estancada. La dinámica de la actividad ha dado cuenta de un débil desempeño, con un consumo que crece muy tímidamente y una inversión que ha ido postergando su repunte. Por el lado de los sectores productivos, destaca el marcado retroceso de la minería, en torno a 7% proyectado para el año, revelando la baja inversión en el sector durante las últimas dos décadas, producto de señales y políticas que fueron limitando su atractivo.

Es importante resaltar que la política monetaria define su horizonte de acción en dos años, dada la gradualidad con que responde la economía a los ajustes en las tasas de interés.  La economía debilitada que hoy observamos llevará necesariamente a un descenso gradual de la inflación, al generar holguras y desincentivar ajustes al alza en los precios.

El Banco Central deberá cuidar que las expectativas inflacionarias no se desanclen de su meta de 3% en el mediano plazo. De ocurrir, producto de un petróleo que potencialmente vuelva a subir o de un tipo de cambio que no retroceda, la inflación se tornará aún más pegajosa. Aunque ese no es el escenario más probable, en caso de darse, obligaría al instituto emisor a actuar, reafirmando su objetivo de controlar la inflación, su principal mandato.

Los mercados han ido incorporando recientemente movimientos agresivos por parte de los bancos centrales a nivel global. Ello ha llevado a fuertes alzas en las tasas de interés en toda la curva de rendimiento; esto es desde muy corto plazo a 30 años o más. Detrás de ello se supone que el precio del petróleo no cede, junto a una actividad que no se resiente. Si bien ello no es descartable, tiene una baja probabilidad de ocurrencia, lo que revela, una vez más, que en tiempos de alta volatilidad no solo aparecen desafíos, sino también oportunidades.

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