El debate de la nueva Ley de Presupuesto comenzará en los primeros días de noviembre, pero ya está claro que el ajuste impactará con fuerza en los recursos para las regiones. En épocas de estrechez, la búsqueda de ahorros a través de las partidas regionales es una tradición. Este año, por ejemplo, la Dirección de Presupuestos (Dipres) asignó
$ 127.437 millones a Biobío frente a los $ 225 mil millones solicitados por el Gobierno Regional (GORE).
Para 2027 el gobierno está apostando por un recorte de 7% a las regiones, que en términos reales ascendería a 10%. La merma impactará con mayor fuerza considerando el escenario económico, laboral y social que enfrenta la zona, con un desempleo de 10,6%, el segundo más alto del país.
Para el gobernador regional del Biobío, Sergio Giacaman con esta decisión “el Gobierno se contradice. Por un lado promueve la generación de empleo y por otro lado disminuye los presupuestos evitando así que los gobiernos regionales, los municipios, las regiones básicamente, tengamos la capacidad de generar proyectos que promuevan el empleo”, señaló en entrevista con DF Regiones. “Si estuviéramos hablando en una mesa, nos estarían pegando por debajo en las canillas”, ironizó.
Giacaman busca ahora aunar fuerzas por la región y emplazó a los parlamentarios de Biobío a articular una defensa cohesionada en el Congreso. “El único color político que vale en esta conversación es la camiseta de la región”.
Trabas burocráticas
Más allá del déficit proyectado en Presupuesto Regional, el Gobernador apuntó a las trabas burocráticas como un obstáculo para la consolidación de la economía local. Asegura que el problema no radica exclusivamente en los montos asignados, sino en la extensa tramitología que retrasa la disponibilidad y el uso de los fondos de inversión.
Estos procesos exigen actualmente revisiones exhaustivas. “Pasamos por la Dipres, por la Contraloría, también por exigencias que cambiaron considerablemente después del Caso Convenios (…) y al final del día hemos pasado mucho tiempo del año en trámites”. Esa es, según plantea, una de las razones por las que a la hora de solicitar una nueva asignación de recursos, aún no se hayan ejecutado los del año en curso.
Para financiar la gestión de las administraciones locales, apela a una mayor autonomía del nivel central y apunta a la experiencia de países como Argentina y México, donde las administraciones de cada territorio tienen la facultad de gestionar financiamiento a través de la banca internacional o de la captación de inversión extranjera directa.
“Como Asociación de Gobiernos Regionales nosotros tenemos interés en que este gobierno en particular dé señales claras de descentralización y fortalezca las capacidades de los gobiernos regionales (…) Lo planteamos al Presidente de la República y con sus ministros, de contar con señales claras para fortalecer las capacidades de las regiones”.
Giacaman viene llegando de una visita a México, a donde viajó precisamente “para abrir puertas, para capturar oportunidades de recursos de empresas”, y adelantó que Biobío participará en noviembre en un encuentro comercial que reunirá a más de 1.500 compañías mexicanas en la localidad de Querétaro.
Aunque la gira fue cuestionada por algunos sectores en momentos de presión fiscal el gobernador fue enfático en subrayar la austeridad de la comitiva. “Lo hicimos de manera responsable, con el único objetivo de promover nuestra región” y añadió que en materia de gasto público y por glosa de viajes “nosotros solos, sin que nadie nos viera, rebajamos el presupuesto en 80%, respecto a la administración anterior”.
Eventos públicos
Giacaman asegura que la probidad en la gestión es el sello que ha permeado todos los estamentos de su administración y recordó que sólo por concepto del Caso Convenios hace unos meses fueron restituidos $ 11 mil millones. “Somos la región que más recursos ha recuperado”.
Además defendió el uso de recursos públicos en actividades como el Festival REC, el WRC Rally Chile Biobío y la candidatura de la zona a ser sede de los Juegos Odesur. “Son eventos que movilizan a más de 400 mil personas, tienen un retorno de $ 6,4 por cada peso invertido”, argumentó subrayando que “es posible caminar y mascar chicle”, aludiendo a que con la misma celeridad con que atienden las urgencias sociales se pueden desarrollar iniciativas que impulsan el empleo, el turismo y el comercio regional.