Si no hay dificultades inesperadas, la inauguración del Puente Chacao, está prevista para octubre de 2028. Cuando eso no ocurra, el puente colgante más largo de Sudamérica, no solo unirá a la Isla Grande de Chiloé con el continente, sino que también abrirá una vía terrestre inédita para el desplazamiento de la fauna silvestre.
Ante este escenario, la eventual llegada de especies como el puma o el zorro chilla ha encendido las alertas sobre el impacto que nuevos depredadores tendrían en el frágil ecosistema insular.
La amenaza no es lejana, ya que en la comuna de Maullín, ubicada a escasos 28 kilómetros del sector de Pargua, donde se emplazará el inicio del puente, el Servicio Agrícola y Ganadero (SAG) de Los Lagos ha contabilizado cinco denuncias por avistamientos y ataques de pumas a ganado ovino en lo que va del año.
El incidente más reciente se registró a fines de septiembre, en el sector de Cumbre La Bola, generando honda preocupación entre los vecinos por el riesgo que el felino representa para su economía familiar y también su seguridad.
Consultado por DF Regiones, el Consejero Regional (CORE) y fundador de la ONG Chiloé Silvestre, Javier Cabello, advierte que, si bien hoy es un escenario hipotético al no haber conexión, una vez que esté terminado el puente pasará a ser una amenaza real. “En el eventual caso que ingresara un puma, podría ser terrible para los ecosistemas locales, sobre todo para presas como el pudú, ya que no conoce otro depredador en Chiloé, más que el zorro chilote”, señala, añadiendo que también sería "nefasto" para las producciones ovinas de la isla.
El devastador precedente del visón
El temor ante el arribo de nuevas especies se sustenta en la práctica en lo ya ocurrido con el visón americano. Este carnívoro introducido, que ingresó a Chiloé en 2013, sirve como el mejor ejemplo del daño que provoca un depredador foráneo. Al no poseer depredadores naturales, ha golpeado duramente a la agricultura campesina, con ataques donde un ejemplar puede arrasar con hasta 60 aves de corral en una noche, promediando pérdidas de $ 300 mil por ataque.
Además del daño a las comunidades rurales, el visón pone en riesgo ecosistemas turísticos clave, como las pingüineras de Puñihuil, y ataca a especies nativas emblemáticas como al propio pudú y al zorro chilote. En esa línea, Cabello añade que el puente no solo facilitaría el paso del puma, sino que podría ser una nueva vía de acceso para el propio visón y para perros salvajes de libre deambular.
Monitoreo y mitigación en la infraestructura
Para anticipar este escenario, desde la Comisión de Medio Ambiente del CORE proponen establecer un monitoreo de fauna en un "área buffer" (zona de amortiguamiento) alrededor de las entradas del puente en Pargua y Chacao. Mediante inspecciones visuales y cámaras trampa, buscan identificar qué especies rondan la zona y categorizar la probabilidad de que crucen la infraestructura.
Actualmente, el tema se está abordando en la mesa de protección de fauna silvestre de Chiloé (que integran al SAG y al Servicio de Biodiversidad y Áreas Protegidas), donde esperan coordinar acciones prontamente.
Por su parte, desde la Dirección de Vialidad, en conversación con DF Regiones sobre la evaluación de medidas de mitigación en el diseño o accesos del puente para disuadir el ingreso de fauna mayor, explicaron que en la elaboración del contrato de operación y mantención se contempla "la participación de especialistas en diversas áreas, con el objetivo de incorporar experiencia y mejores prácticas, tanto nacionales como internacionales".
Asimismo, desde la entidad estatal aseguraron que en las instancias de coordinación regional "podrán plantearse, analizarse y evaluar propuestas como la señalada, con el fin de determinar su pertinencia y eventual incorporación en el desarrollo de la futura operación y mantención de la infraestructura".