El fallecimiento de Reinaldo Sánchez a los 81 años, víctima de un cáncer hepático, no solo generó luto en el fútbol chileno tras una trayectoria como presidente de la ANFP, timonel de Santiago Wanderers y gestor de la creación del Canal del Fútbol (CDF) en 2003, sino que además activó un proceso de sucesión corporativa clave en el Gran Valparaíso.
Durante más de cinco décadas, el dirigente forjó un conglomerado multisectorial con fuerte presencia en el transporte urbano, el desarrollo inmobiliario y la exportación frutícola.
Tras su partida, el grupo familiar formalizó su relevo directivo: Andrés Sánchez, cuarto de los seis hijos del empresario y quien lideraba la gestión operativa y gremial, asumió formalmente la presidencia del directorio de Viña Bus S.A., la operadora emblemática del clan. El nombramiento marca el punto de partida para constituir un holding familiar con un directorio común bajo su mando.
"Veníamos trabajando hace tiempo en reestructuraciones internas. Yo asumía la administración y dirigía gran parte del negocio; por lógica y acuerdo de directorio, correspondía formalizar la presidencia en Viña Bus", explica el ejecutivo a DF Regiones.
El nuevo holding
La reorganización busca ordenar el patrimonio y dar continuidad a cada división tras la partida del líder histórico. Mientras Andrés encabeza el transporte urbano, su hermano Luis asumió recientemente la presidencia de la sociedad anónima de Santiago Wanderers (donde la familia adquirió 60% de las acciones en 2021), y Reinaldo (hermano mayor e ingeniero agrónomo) lidera el área productiva a través de Agrícola Santa Amelia, enfocada en la exportación de paltas, limones y cerezas.
La matriz integrará también el portafolio inmobiliario (Inmobiliaria Vía Moderna e Inversiones Sánchez), que administra paños industriales y predios agrícolas, mientras cierra operaciones menores como el criadero de caballos Haras Don Luis. "Estamos estructurando las posiciones para que cada uno cumpla un rol interno definido, reportando a un directorio común que me tocará presidir", puntualiza Sánchez.
Flota eléctrica al 2028
A través de operadoras como Viña Bus y Sol y Mar, la familia controla cuatro de las 19 unidades de negocio metropolitanas (líneas 2, 3, 4 y 15), movilizando 800 microbuses urbanos y 70 unidades de servicios privados.
El gran salto estratégico apunta a la electromovilidad: el grupo ya se adjudicó la primera etapa de la nueva licitación regional (Unidad 1), que incorporará 300 buses eléctricos cuya operación parte en enero de 2028. "El modelo cambia de raíz ya que el Estado aporta los terminales vía Desarrollo País y los buses operan bajo leasing. Nosotros nos concentramos en operar y el 90% de los ingresos se paga por kilómetro recorrido, no por corte de boleto", subraya Sánchez.
Para sostener el servicio actual, el grupo invirtió este año US$ 6 millones en 50 buses convencionales (US$ 120 mil por máquina), aunque advierte que contratos transitorios de 18 meses frenan una renovación mayor.
Tarifas y evasión
Frente al reciente debate por modernizar el sistema en la región, Sánchez refuta que el gremio de conductores bloquee el pago electrónico: "Es totalmente falso que nos opongamos; creamos sociedades con administradores financieros y fuimos parte de pilotos. El problema de fondo es la economía del contrato".
Con tarifas congeladas desde 2019 e insumos al alza por el tipo de cambio, el ejecutivo alerta sobre el modelo financiero: "En Santiago el Estado cubre la evasión, que supera el 40%. Si aquí se impone el sistema sin un subsidio a esa evasión o un ingreso mínimo garantizado, el operador quiebra y no se pagan sueldos. A eso se suma el desgaste en cerros con calles de hace 50 años sin mantención".
Transición y legado
Asumir la testera de Viña Bus sitúa a Andrés Sánchez ante la exposición pública que acompañó a su padre, terreno donde busca despejar mitos sobre el control del sistema regional.
"Históricamente se le cargaron a mi padre problemas de otros operadores. Si había carreras clandestinas o accidentes en cualquier línea, decían que era de Reinaldo Sánchez. Nosotros no somos los dueños de todo el Gran Valparaíso; operamos cuatro unidades de 19", precisa.
Sobre el futuro de la firma, concluye: "Tengo 50 años y trabajo desde los 20 con mi padre. Todos mis hermanos crecimos metidos en los talleres y la administración. Él nos preparó con anticipación para este momento; el negocio tiene absoluta solidez para seguir adelante".