Si las elecciones del próximo martes son un referéndum sobre su gestión, el Presidente estadounidense, Donald Trump, se encamina a perderlo. Las encuestas proyectan un triunfo del Partido Demócrata. Difieren únicamente en la magnitud de la victoria.
Al cierre de esta semana, el promedio de las encuestas da a los demócratas una ventaja de nueve puntos en la Cámara de Representantes y los favorece en la mayoría de las gobernaciones en disputa, mientras que la pelea por el Senado sería más ajustada. Pero Nate Silver, uno de los analistas electorales más influyentes de Estados Unidos y fundador de FiveThirtyEight, advierte que no se puede descartar una “ola azul”, un triunfo decisivo de los demócratas.
El 3 de noviembre se renovarán los 435 escaños de la Cámara, 35 de los 100 del Senado y 36 de las 50 gobernaciones. Hoy los republicanos tienen mayoría en las tres instancias, pero eso podría cambiar y con ello el escenario macroeconómico y geopolítico.
Escenario 1. Amplio triunfo demócrata
Las consecuencias para el mercado dependerán de cuán contundente sea la mayoría demócrata. Si las encuestas se cumplen, el partido ganaría una cómoda mayoría en ambas cámaras y controlaría 27 de las 50 gobernaciones. Eso abriría la puerta a un posible juicio político contra Trump y a un alejamiento de los republicanos de las políticas del mandatario, al que se culparía de la derrota.
“El termómetro político del estadounidense medio es el precio de la gasolina, y cuando sube, el gobierno paga el precio en las urnas”, explica Ahmed Riesgo, jefe de Inversiones de Insigneo. Aunque la bencina en EEUU se ha moderado, a US$ 4,5 por galón, sigue un dólar sobre su precio previo a la guerra en Irán. “Lo van a crucificar por la guerra”, agrega.
En lo económico, una “ola azul” podría derivar en menores presiones inflacionarias. No porque los demócratas impulsen un control del gasto: buscarán negociar más recursos para salud y servicios sociales a cambio de aprobar un mayor presupuesto en Defensa. Pero un Congreso demócrata y republicanos tomando distancia de Trump aumentarán la presión para que la Casa Blanca ponga fin a la guerra en Irán, se reabra el estrecho de Ormuz y se normalice el flujo de combustibles.
De ahí que ING espere en este escenario espacio para una caída del dólar, aunque persista la presión sobre los bonos del Tesoro por la falta de restricción fiscal. “El dólar podría ver una pequeña debilidad en respuesta a un Partido Demócrata que ejerce una mayor oposición a las políticas de la Casa Blanca, incluidas la desregulación y el desarrollo de la IA”, apuntan.
Este último punto es especialmente relevante para el mercado. Varios candidatos demócratas han hecho del temor a la IA y del malestar ante la expansión de los centros de datos una nueva bandera de batalla.
“Los gobiernos locales podrían responder aumentando las exigencias para los permisos para los centros de datos, exigiendo a las empresas que contribuyan más a la infraestructura pública o compensar a los hogares por el costo de la energía. Eso podría derivar en un tema de ingresos para algunos desarrolladores de la IA”, apunta Peter Doralt, investigador senior del banco de inversión DWS.
Escenario 2. Gobierno dividido
Pero el triunfo demócrata no está garantizado, especialmente en el Senado. Los demócratas no solo deben mantener los 13 escaños que ya controlan de los 35 en juego, sino que también deben revertir cuatro escaños hoy en mano de los republicanos.
En la práctica, un escenario en el que cada partido controla una de las instancias del Congreso, es la situación más común en la política estadounidense.
Según los analistas de Morgan Stanley, es también la que tiende a favorecer más al mercado financiero porque se produce un escenario de gridlock o “estancamiento” que frena o hace menos probables medidas radicales en términos tributarios, fiscales o regulatorios.
“Históricamente, bajo un presidente republicano, el índice S&P 500 ha subido una media de alrededor de un 16% en el año posterior a las elecciones de medio período cuando los demócratas controlan ambas cámaras del Congreso, y un 23% cuando el control del Congreso está dividido entre los partidos”, apunta Mónica Guerra, jefa de Estrategias de Políticas Públicas de Morgan Stanley Wealth Management.
Los analistas de Wells Fargo Investment Institute van más allá y afirman el déficit fiscal y el alto endeudamiento del Tesoro mantendrán la presión sobre las tasas largas independiente del resultado electoral, por lo que proyectan que el rendimiento de los bonos del Tesoro a 10 años se ubicará entre 5,25% y 5,75%. “La inflación, el crecimiento y las utilidades corporativas probablemente seguirán siendo los principales motores del mercado”, señalan.
Sí podría haber consecuencias geopolíticas. Con los demócratas controlando la Cámara, aunque los republicanos mantengan la mayoría en el Senado, la Casa Blanca encontrará en la política internacional su campo de acción más amplio. Analistas de ING esperan un posible regreso de las alzas arancelarias.
George Brown, de Schroders, advierte que el impacto en el mercado dependerá de la respuesta de Trump. Frente a un Congreso adverso, el Presidente podría recurrir con más fuerza a sus facultades ejecutivas, como ocurrió tras la derrota republicana en la Cámara en 2018. Entonces escaló la guerra comercial con China e intensificó sus críticas al entonces presidente de la Fed, Jerome Powell, lo que elevó la volatilidad en acciones y bonos del Tesoro.
De ahí, que un gobierno dividido o un control demócrata podría derivar en un aumento sostenido de la incertidumbre política, con efectos sobre los bonos del Tesoro y el dólar.
Escenario 3. Sorpresa republicana
Nada está dicho hasta que no se cierren las urnas. Los republicanos podrían propinar una sorpresa y mantener la mayoría en la Cámara, el Senado y las gobernaciones. Considerado el escenario menos probable, no es imposible.
Los analistas de ING lo perfilan como el escenario más inflacionario. Trump leería el resultado como un respaldo a su agenda y dedicaría sus últimos dos años a consolidar su legado. En lo fiscal, un Congreso en control de ambas cámaras, daría a Trump el apoyo necesario para avanzar con un aumento del gasto sobre todo en Defensa. Pasado el riesgo electoral, la Casa Blanca, además, tendría incentivos para retomar su agenda de alzas arancelarias; y se abriría el camino para una ofensiva militar contra Irán sin controles legislativos.
Las empresas tecnológicas y otros sectores empresariales, como energía y minas, quizás respiren aliviados ante expectativas de un avance de las promesas de desregulación de la Casa Blanca.
Pero habría un riesgo fiscal. El anunciado mayor gasto en Defensa, un posible conflicto más prolongado en Irán que mantenga elevado el precio de los combustibles, o incluso el pago de cheques por US$5.000 prometidos por Trump a cambio de un triunfo de los republicanos sumarán presiones inflacionarias que obligarán a la Fed a subir las tasas de interés.