Mientras preside el Senado y cumple con su agenda legislativa, Paulina Núñez (43) reserva varias horas a la semana para estudiar inglés y avanzar en su tesis sobre liberalismo, el último tramo de un doctorado que está haciendo sobre filosofía política en la Universidad de Navarra, España.
Estas dos credenciales -hablar inglés y ser doctora- no son para ella un lujo académico, sino parte de una preparación que tiene un objetivo mayor: ser presidenta de Chile.
“Aquí nada es improvisado; las cosas dependen de lo que uno se proponga”, es una frase que le repite a sus cercanos.
Y ella se propuso, desde muy chica, llegar a La Moneda.
“La muñequita”
Aunque no provenía de una familia vinculada a la política -su padre, de hecho, era militar-, Núñez comenzó a acercarse a ese mundo desde muy joven.
Fue parte del centro de alumnos del Instituto Santa María de Antofagasta, donde cursó la enseñanza básica y media, y en 2002 ingresó a estudiar Derecho en la Universidad Católica del Norte (UCN) con la meta de convertirse en parlamentaria. Durante esos años fue vicepresidenta del centro de alumnos de su facultad y comenzó a militar en Renovación Nacional (RN).
Juró como abogada en 2009 y se trasladó a Santiago, donde trabajó en el estudio Cariola Díez Pérez-Cotapos. Su paso por el mundo privado terminó al año siguiente, cuando el expresidente Sebastián Piñera la nombró seremi de la Secretaría General de Gobierno en Antofagasta.
Desde ese cargo, la UDI la acusó de utilizar la plataforma gubernamental para impulsar una eventual candidatura a diputada. La sospecha no era del todo infundada: el puesto le dio mayor exposición pública, ya que se hizo una habitual en las radios locales, y eso contribuyó a posicionarla para las parlamentarias de 2013.
En su primera campaña ya daba señales de su manejo para conquistar al electorado: mandó a fabricar a China una Barbie igual a ella: piel canela, pelo negro largo, cintura diminuta, jeans y taco alto. Después, repartió a su doble en la feria de las pulgas y otros puntos de alta afluencia de Antofagasta. Rápidamente se ganó el apodo de “la muñequita” y ganó.
El 11 de marzo de 2014 asumió como diputada.
Un dirigente de RN que la conoció entonces recuerda que Núñez le dijo: “Seré ocho años diputada, luego senadora y después presidenta de Chile”.
Negociación con Andrea Balladares
La hoja de ruta se ha ido cumpliendo: tras dos períodos en la Cámara, hoy transita la segunda mitad de su mandato en el Senado representando a la región de Antofagasta.
Faltan tres años para la próxima elección presidencial. Para algunos, una eternidad. Pero para Núñez, es un plazo que corre rápido.
La semana pasada ya dio algunas señales sobre su ambición por llegar a La Moneda en una ronda de entrevistas que dio a distintos medios de comunicación. Subiéndose al carro de la fiebre presidencial -que se desató con el “yo creo que sí” de Michelle Bachelet-, la senadora indicó que no descarta ni le cierra la puerta a una aventura por conquistar el palacio de gobierno. “Si el día de mañana RN así lo estima, lo mínimo que yo puedo hacer es estar preparada para eso. A La Moneda no se llega a improvisar ni a aprender”, señaló.
Sus palabras inquietaron a algunos en RN, donde sus aspiraciones presidenciales son un secreto a voces. Días después, la propia Núñez se acercó a la presidenta de su partido, Andrea Balladares, para manifestarle su interés. De acuerdo a conocedores de esa conversación, la senadora le dijo: “No te voy a pedir que me apoyes, lo que sí te voy a pedir es que RN llegue con una carta presidencial a las elecciones. Y es trabajo mío ser la que más marque en las encuestas”.
“Niña de Vitacura”
La presidencia del Senado -Núñez es la primera mujer de derecha en asumir ese cargo- se ha convertido en una plataforma privilegiada para aumentar su protagonismo público y, de paso, subir en las encuestas.
“Ella sabe que tiene que aprovechar al máximo este momento y que le queda poco”, afirman en el oficialismo.
En estos meses, ha sabido capitalizar el cargo y ha marcado posiciones incluso cuando estas chocan con las del Gobierno. Así ocurrió cuando a fines de septiembre pidió una “cirugía mayor” ante lo que calificó como un “déficit político” del Ejecutivo.
Lejos de jugarle en contra, estas posturas -que más de alguna roncha han sacado en La Moneda- la han posicionado bien ante la opinión pública.
Uno de sus cercanos asegura que esto se debe también a que ella “asumió la investidura del cargo”, lo que le dio “estatura, seniority y la catapultó como una figura con un liderazgo claro”.
En su entorno agregan que lo anterior fue parte de un diseño que comenzó a tomar forma cuando llegó a la Cámara Alta. El objetivo, dicen, era proyectar una nueva versión de ella, más allá de la figura confrontacional que había construido en la Cámara de Diputados.
“La diputada Paulina Núñez era una, mientras que la senadora Paulina Núñez es otra. Pasó de ser la ‘muñequita de hierro’ a una especie de hermana mayor, que busca acuerdos y pide treguas”, describen en su equipo.
El cambio también implicó revisar la forma en que se presentaba ante los demás. “Déjate de querer ser una niña de Vitacura, tienes que ser quien tú eres”, le aconsejaron sus asesores. La apuesta era dejar atrás los códigos de la élite política y construir un relato más fiel a su propia historia: el de “una niña de regiones que está llegando a lo más alto”.
Y, ciertamente, la estrategia ha dado resultado. Según un estudio de Cadem de la segunda semana de octubre, Núñez pasó de un 42% a un 49% de imagen positiva entre septiembre y octubre, lo que la situó como la parlamentaria mejor evaluada.
Aunque la meta aún está lejos. Por encima suyo -en la misma encuesta- están otras figuras políticas: los alcaldes Tomás Vodanovic, Sebastián Sichel, Macarena Ripamonti, Jaime Bellolio, Matías Toledo, Christopher White, Max Luksic; la ex candidata presidencial Evelyn Matthei; la ex Presidenta Michelle Bachelet y el gobernador de Santiago Claudio Orrego.
El guiño a Antonio Walker
Paulina Núñez sabe que, si quiere llegar a La Moneda, necesita estrechar lazos con el mundo empresarial.
El miércoles, la senadora decidió cancelar un viaje a Portugal para asistir al Encuentro Nacional del Agro (ENAGRO), donde compartió con dirigentes gremiales y empresarios agrícolas. Entre ellos estaba Antonio Walker, la carta de la Sociedad Nacional de Agricultura (SNA) para presidir la Confederación de la Producción y del Comercio (CPC).
Walker asoma como uno de los nombres con mayores opciones para encabezar la CPC, y la presencia de Núñez en el encuentro, en su calidad de presidenta del Senado, constituye un gesto político relevante en medio de una competencia inédita por liderar la principal organización del empresariado chileno.
El acercamiento al agro forma parte de una estrategia más amplia de la parlamentaria para cultivar vínculos con este mundo, donde también mantiene una relación cercana con el presidente de la Sociedad Nacional de Minería (Sonami), Jorge Riesco, en parte por el vínculo de Núñez con el mundo minero, dado su origen antofagastino.
La senadora además ha estrechado lazos con Juan Sutil, con quien compartió durante la campaña de Evelyn Matthei. Mientras que en el Gobierno, es sabido que uno de sus principales aliados es el ministro de Hacienda, Jorge Quiroz, quien podría en un futuro ser un puente hacia el sector privado dada su larga trayectoria en el área de los negocios.
Ella ha dicho que su mayor objetivo es darle tranquilidad al empresariado.
“No va a parar”
Pero en el propio oficialismo no todos miran con buenos ojos la ambición presidencial de Núñez.
“Todos los esfuerzos de Paulina han sido iguales: individuales y no colectivos”, señala un dirigente de RN. “Le falta mucho para ser la líder indiscutida del partido”, agrega.
La parlamentaria representa al ala liberal de RN, es reconocida como “piñerista” y su aliado más leal es su marido, el ex ministro Cristián Monckeberg. El también exdiputado y expresidente de RN tiene fuerza al interior de la colectividad y, según les ha dicho a sus cercanos, está decidido a jugársela para que ella reúna el apoyo suficiente para llegar a la papeleta. Otro miembro de su círculo cercano de asesores es Pablo Cantero, comunicador audiovisual y estratega, hijo del exsenador Carlos Cantero (RN).
En el partido la definen como “ambiciosa” y “enfocada en sus tareas”. “Si se cae, se vuelve a parar; es muy trabajadora y creo que no va a parar hasta que logre su objetivo”, indican.
Y a pesar de que en la tienda puede haber varias figuras con apetito presidencial, hasta el momento, “es la que más se cree el cuento”.
Consultada sobre el respaldo interno de RN a Núñez, la presidenta de la colectividad, Andrea Balladares, señaló a DF MAS que, aunque es un desafío que abordarán en los próximos años, como partido aspiran a tener candidatos para la próxima elección presidencial. “RN tiene liderazgos importantes, experiencia y vocación de gobernar. La senadora Paulina Núñez ha demostrado un liderazgo importante y es natural que su nombre aparezca cuando se habla del futuro”, señaló.
Núñez no pierde el tiempo, y desde su cargo también ha estrechado lazos con miembros del Partido de la Gente (PDG). La senadora se ha reunido personalmente con Franco Parisi y con su hermana Zandra, manifestándoles su voluntad de facilitar la tramitación legislativa de iniciativas impulsadas por los diputados del PDG en el Senado.
El excandidato ha ido incluso más lejos: ha respaldado públicamente el “carácter político” de la senadora y ha dejado entrever que podría verla en la carrera presidencial. “Quizás nos encontramos en el futuro”, deslizó.
Da la casualidad de que el PDG suele obtener una alta votación en el norte del país, la zona en la que Núñez también es fuerte.
Desafío: mantener protagonismo
Ahora, el gran desafío de Paulina Núñez será mantener el protagonismo una vez que deje la presidencia del Senado, en marzo de 2027. “No puede pasar a ser una senadora más”, advierten en su entorno.
Pese a la buena evaluación que ha conseguido en las encuestas, todavía tiene camino por recorrer para convertirse en una figura ampliamente conocida a nivel nacional. Según la última medición de Cadem, su nivel de conocimiento alcanza el 64%, bastante por debajo del de figuras como Evelyn Matthei, Johannes Kaiser o Franco Parisi, todos sobre el 90%.
Para evitar que su exposición se diluya cuando deje la testera piensa recorrer todas las comunas del país, una apuesta por ampliar su presencia territorial y acercarse a electores más allá de los círculos políticos en los que se mueve habitualmente.
También tiene la intención de publicar un libro sobre su experiencia con la maternidad: fue madre después de varios intentos fallidos y pérdidas, y lo consiguió mediante fertilización In vitro. Y estuvo en reposo absoluto un mes antes del parto.
Durante su carrera política, Núñez ha sido impulsora de los derechos de la mujer, de proyectos como el Teletrabajo y, ahora, está presionando para sacar adelante la iniciativa sobre Sala Cuna universal.
Todos esos temas forman parte de su agenda personal y posiblemente se convertirán en los ejes de una eventual carrera presidencial.
Por ahora, la senadora insiste en que “la mejor campaña es la pega bien hecha”. Está por verse.