La atención del mundo político y económico en estas horas está puesto en el inminente ingreso al Congreso del proyecto de ley de Presupuesto 2027, el primero que elabora la administración de José Antonio Kast y que incluirá una expansión del gasto público de 1,5%, el menor en las últimas dos décadas sin contar el histórico ajuste de 20% en 2022 post pandemia.
Una derivada de la discusión presupuestaria es la deuda pública, ya que parte de la expansión del gasto y la contención del déficit fiscal se financian con emisiones de bonos en los mercados internacionales y locales, lo que abulta la relación de acreencias a Producto Interno Bruto (PIB).
En lo más reciente, este ratio se ha consolidado en niveles superiores al 40% del PIB, niveles no vistos desde inicios de la década de los 90.
¿Cómo se compara Chile con el concierto internacional en este apartado? Es una pregunta que responde el más reciente informe del Instituto de Finanzas Internacionales (IIF, por su sigla en inglés).
El gremio que congrega a la banca global publicó un documento analizando el panorama de la deuda al cierre del primer semestre de este año, en el que se advierte de un futuro "intensivo" en endeudamiento, lo que implica "crecientes riesgos" para los mercados globales.
Así, el reporte calcula que al cierre de la primera parte del año, la deuda global superó los US$ 360 trillones (o sea, US$ 360.000.000.000.000), un incremento de US$ 10 trillones respecto al mismo período del año previo, aunque es menor que el crecimiento de US$ 21 trillones que anotó el endeudamiento en la misma fecha entre 2024 y 2025.
"Esto refleja presiones ante las crecientes tasas de interés, los más altos costos del servicio de la deuda, mayores precios de la energía y el impacto del conflicto con Irán en el sentimiento de los emisores", sentencia el reporte.
La moderación del nivel de deuda, dice el IIF, fue más evidente entre instituciones financieras y hogares -los sectores más sensibles a las tasas de interés-, aunque el crecimiento total de la deuda se mantuvo por sobre la media de los últimos cinco años: "Los gobiernos y las empresas no financieras explicaron la mayor parte del incremento, con ambos sectores alcanzaron records".
Como proporción del Producto, el ratio se mantuvo en niveles levemente superiores a 310% del tamaño de la economía global.
Volviendo al caso de Chile, el endeudamiento del gobierno aumentó respecto a la primera parte del año pasado, aunque está muy por debajo de la media comparable.
Así, las acreencias totales del gobierno representaron un 47,4% del Producto al cierre del período, versus el 40,6% de hace un año. El ratio está por debajo del promedio global de 94,7%, de los mercados desarrollados (107,7%) y de los mercados emergentes (76,8%). Inclusive, está por debajo de la media de los países en desarrollo de América Latina, cuya proporción se ubicó en 69,2% del Producto a junio de este año.
Segmentos endeudados
Al analizar los sectores donde se concentran las acreencias, el escenario cambia.
Por una parte, la deuda de los hogares en el país representó un 43,5% del PIB al cierre del primer semestre, cifra menor al 44,7% de un año atrás. A nivel global, está por debajo de la media de 55,8% y del promedio de los mercados desarrollados (66,9%), aunque está por encima del indicador de los emergentes (40,4%) y de los latinoamericanos en desarrollo (25,2%).
El endeudamiento de las empresas del sector no financiero se redujo desde 89,5% del PIB a 85,7% en el lapso, por debajo del promedio mundial (89,9%), de los mercados desarrollados (90,4%) y los emergentes (89,1%), pero está por sobre los pares latinoamericanos (38,8%).
En cuanto al sector financiero, las acreencias pesaron un 45,9% del Producto, 2,5 puntos porcentuales más bajo que hace doce meses. Esto se compara con el promedio de 70,7% del mundo, 104,2% de las economías desarrolladas, el 24,3% de los emergentes y el el 19,9% del Producto de los latinoamericanos en vía de desarrollo.