En su primer discurso ante la 81° Asamblea General del Organización de Naciones Unidas (ONU) en Nueva York, el Presidente de la República, José Antonio Kast, destacó que “Chile está de vuelta” en el concierto internacional para recuperar su posición de liderazgo regional en crecimiento y atracción de inversiones, enfatizando que en sus seis meses de mandato está “ordenando la casa”.
En un discurso de 18 minutos, el mandatario también abordó los desafíos de la ONU, la coordinación regional, y los efectos económicos de las guerras.
En primer lugar, Kast indicó que en décadas pasadas “Chile destacó por mantener una gestión fiscal responsable, altas tasas de crecimiento y reducción de la pobreza” y se preguntó “¿qué pasó después? Chile se estancó. Chile tomó malas decisiones. Se impulsaron políticas públicas que aumentaron los impuestos, las regulaciones y los obstáculos para emprender”.
Pero afirmó que “eso hasta ahora. Chile está de vuelta. Y no es una consigna. Es la constatación de un país que hoy comienza a caminar hacia el desarrollo. Nuestro gobierno partió de una convicción: el orden no es contrario a la libertad. Libertad para invertir y no enfrentar el continuo cambio de las reglas del juego”.
El mandatario sostuvo que “llevamos seis meses, y estamos ordenando la casa. Hoy Chile es un país más seguro, un país más competitivo y un país con menos burocracia”.
La autoridad repasó cifras del Plan Escudo Fronterizo: “Hemos reducido en un 86% el ingreso irregular, se ha expulsado a un 50% más de personas que el año anterior”.
Pero volviendo al plano económico, destacó la aprobación de la que dijo “es la reforma económica más importante de las últimas décadas. Aprobamos la rebaja del impuesto a las empresas de 27% a 23%, un impuesto que, desde 1990, solo venía subiendo”. Además, destacó la invariabilidad tributaria por veinte años para las grandes inversiones y la repatriación de capitales.
Kast planteó que “estamos desmontando la llamada permisología, esa burocracia oculta que impide que los proyectos puedan avanzar”. Dijo que en seis meses han ingresado solicitudes de inversión por más de US$ 44.000 millones para ser evaluados por el Sistema de Evaluación Ambiental y que se han aprobado más de US$ 33.000 millones en proyectos que llevaban años esperando.
Cambiando el rumbo
El Presidente indicó que se trata de “hechos y no palabras. Acciones concretas, que están cambiando el rumbo de Chile y nos orientan cada vez, más hacia el desarrollo. Y si bien la economía aún no despega y el desempleo, que angustia a miles de familias, se mantiene alto, el cambio va a llegar. Los resultados tardan, pero las reformas que estructuran el futuro ya están en marcha”.
Enfatizó que “hay solo un camino para que Chile vuelva a despegar. La unidad. La unidad entre todos aquellos que defienden la libertad y que quieren ver al pueblo de Chile progresar. Hay muchas cosas que nos separa entre derechas e izquierdas, pero nos une la voluntad de que Chile vuelva a crecer y ser un país seguro”.
Luego, ante el plenario indicó que “a quienes nos escuchan desde el mundo de la inversión les digo: elijan Chile para invertir. Encontrarán reglas que no cambian de un día para otro, tribunales que funcionan, contratos que se cumplen y un Estado dispuesto a facilitar la inversión. Chile entiende que, en un mundo multipolar, la estabilidad institucional no es un lujo, es una necesidad”.
Transición energética y América Latina
Ya en materia energética, el mandatario sostuvo que “somos, por ejemplo, un actor clave para la transición energética. Chile posee cerca de un cuarto de las reservas mundiales de litio y somos el primer productor de cobre del planeta”.
Y en un guiño a la contingencia por las recientes discrepancias limítrofe con Argentina, afirmó que “Chile también tiene el Estrecho de Magallanes, una alternativa indispensable para el comercio mundial. Nuestra nación se convertirá en el puente y el puerto de los corredores bioceánicos que unirán América con Asia”.
Kast también se refirió a los desafíos regionales al manifestar que “creo sinceramente que la próxima década puede ser la nuestra. Por primera vez en mucho tiempo, gobiernos latinoamericanos se están coordinando de verdad. Articulándonos para generar acciones concretas contra el crimen organizado transnacional, el control migratorio y forjando oportunidades de desarrollo conjunto”.
Indico que “consideramos que Venezuela tiene por delante una oportunidad histórica de reencontrarse con sus mejores tradiciones democráticas”.
Costos de la guerra
En otra parte de su discurso, el Presidente indicó que “esta asamblea no puede mantenerse indiferente frente a las guerras y conflictos que están ocurriendo en el mundo. Estos conflictos abiertos no solo amenazan la estabilidad de diversas regiones, sino que perjudican al mundo entero. Chile, al igual que varios países representados en esta sala, importa prácticamente todo el petróleo que consume y ha sido impactado directamente por las distintas guerras”.
Por eso, dijo que, “el llamado de Chile es directo: las guerras deben cesar. La guerra no solo desangra a quien combate, sino que empobrece al resto del mundo. Todos perdemos con las guerras y ya hemos perdido demasiado”.
Pero el mandatario también abordó las que a su juicio son reformas necesarias para el organismo multilateral. “Esta organización no ha estado a la altura de los desafíos de nuestros tiempos. No es solamente un problema de liderazgo, sino también un problema de acción”, afirmando que “no es posible mantener vigente el orden mundial del año 1945 en un mundo del 2026. Se ha construido una arquitectura que delibera en exceso y ejecuta con lentitud”.
Por ello, propuso reducir la burocracia y concentrar el presupuesto donde hay vidas en juego; suspender las agendas que no son prioritarias, para devolver el foco a las que sí lo son; y reformar el Consejo de Seguridad, “no como gesto simbólico, sino como condición para que sus decisiones vuelvan a ser respetadas”.
Al terminar sus palabras, el Presidente Kast destacó que “un país que se está levantando tan rápido como cayó tiene algo que decirle al mundo. Y lo que Chile viene a decir es que esto se puede hacer: se puede recuperar un país sin destruirlo, con votos, con acuerdos, con leyes y con resultados”.
Agregó, "pero también tiene algo más que decir: se puede construir un futuro sin ser rehén de las decisiones de otros. América Latina puede ser el continente de la próxima década no porque alguien lo permita, sino porque tenemos la capacidad y la voluntad de hacerlo. Chile quiere liderar el camino para lograrlo. Chile está de vuelta”, concluyó.